Nuevo escenario y renovado éxito

Ciclo: Viva la Pepa. Música en las Cortes Gaditanas. Director: José Luis Temes. Programa: Ramón Garay: Sinfonías nº 4 y nº 7; F.J. Haydn: Sinfonías nº 48, María teresa, y nº 45, Los adioses. Día: 2 de febrero. Lugar: Iglesia del Carmen. Asistencia: Aforo completo.

José Luis Temes, director de la Orquesta de Córdoba, fue el encargado de dar comienzo al mini ciclo Viva la Pepa. Música en las Cortes gaditanas, organizado por el Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812 y el Centro Nacional de Difusión Musical.

Con la amabilidad y pedagogía que le caracteriza, José Luis Temes dio la bienvenida y agradecimientos, e introdujo al público en el porqué del ciclo y la elección de sus compositores, y en concreto se refirió a los dos protagonistas de la noche: Ramón Garay y Franz Joseph Haydn. Del primero, la Orquesta de Córdoba, bajo su batuta, ha grabado la única recopilación de sus 10 sinfonías, tan inéditas hasta ese momento, que ni el propio Garay las vio estrenar después de haberlas compuesto, habiendo permanecido ocultas hasta que el musicólogo profesor Pedro Jiménez Cavallé las puso de manifiesto no hace mucho.

A la convocatoria del pasado jueves, no se pudo pedir mejor respuesta por parte del público gaditano, que llenó por completo la iglesia del Carmen, pese al frío importante que hizo, tanto dentro como fuera. Pero fue el único inconveniente, pues resultó ser un espacio especialmente propicio para la interpretación de las cuatro sinfonías programadas por Temes y la orquesta cordobesa. Y un acierto el haber colocado cuatro focos en el interior de la Iglesia (pese a hacer un poco de ruido), que dieron calidez y color a la misma.

Las dos sinfonías de Garay, escritas cada una de ellas en cuatro movimientos bien diferenciados, no requieren especiales virtuosismos en los músicos, pero son de una notable belleza. La primera de ellas, la nº 4, más liviana que la nº 7. Esta última, con más melodías y con un mayor trabajo de la cuerda, que la Orquesta de Córdoba asumió magníficamente, con un excelente trabajo de los cellos en el adagio.

El programa estuvo planteado de manera muy equilibrada, y de menos a más, haciendo una muy buena combinación para la primera parte, la 4ª de Garay con la sinfonía María Teresa de Haydn, donde brillaron especialmente los contrabajos en una excelente e impecable ejecución.

La segunda parte aunó la 7ª de Garay con la sinfonía nº 45 de Los adioses de Haydn, de una factura exquisita y deliciosa. La Orquesta de Córdoba la interpretó a pleno rendimiento, para, como manda la partitura, ir disminuyendo progresivamente en el adagio del Finale, donde los músicos, progresivamente y por cuerdas, van dejando de tocar sus instrumentos, hasta quedar solo el primer violín. Brillante.

Un excelente comienzo de ciclo, que arrancó los aplausos del público hacia una orquesta habitual de Cádiz capital, y que ahora encuentra un nuevo escenario (aunque no haya podido ser el Oratorio de San Felipe Neri) que confirma su buen estado de salud musical.

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