El Nobel Mario Vargas Llosa descubre los encantos de Sanlúcar

  • El autor de 'El sueño del celta' recorrió ayer la localidad durante una apretada jornada en la que visitó Bajo de Guía, el Ayuntamiento sanluqueño, y en la que fue agasajado por las bodegas Argüeso

El gesto cansado, aunque atento, no abandonó al premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa durante toda su visita a las bodegas sanluqueñas de Argüeso durante la tarde noche de ayer. El escritor tuvo un día movido. Almuerzo en Bajo de Guía, recepción en el Ayuntamiento, visita al Palacio de Medina Sidonia (al parecer), vuelta por las bodegas... Y sin arrugas delatoras en la chaqueta. Pero sí gesto torcido en su rostro. Aunque escuchaba amable mientras paseaba entre las grandes botas y el olor a manzanilla se nos clavaba en el hipotálamo.

Los relojes marcaban algo más de las nueve de la noche cuando encontramos a un inquieto Javier Olaciregui, del Consejo de administración de las bodegas, desentrañando los recovecos de las bodegas de la calle Mar para el literato. A Vargas Llosa parecía llamarle la atención cómo el convento Santo Domingo -ahora una parroquia- colindaba con las instalaciones de Argüeso que, antiguamente, formaban parte del convento.

José Antonio Sánchez Pazo, director de las bodegas, realizaba alguna puntualización aunque prefería quedarse al margen y otorgar todo el protagonismo a Olaciregui y, evidentemente, a Vargas Llosa. Los medios de comunicación convocados hacían su hueco, como podían, como les dejaban, entre los grandes toneles, marcando al (ayer al menos) esquivo Nobel.

Horas antes, en el Ayuntamiento sanluqueño, el autor de El sueño del celta fue recibido y agasajado por la alcaldesa, Irene García. La primera edil no pudo por menos que agradecer el honor que supone para la ciudad la visita del insigne escritor. Así, García aprovechó la recepción para informar a Vargas Llosa de los planes que está haciendo la Corporación para el proyecto Sanlúcar 2019-2022, que debe conmemorar a lo grande el quinto centenario de la primera circunnvavegación de la Tierra a cargo de la expedición comandada por Magallanes y finalizada por Juan Sebastián de Elcano. Esa expedición, un hito histórico de la navegación marítima, tuvo su punto de partida y llegada en el puerto de Sanlúcar.

La alcaldesa ofreció al escritor la posibilidad de servir de embajador o nexo de unión con otros territorios relacionados con la efeméride, sobre todo los americanos. "Me encantaría", comentó Vargas Llosa, que demostró estar informado del papel que desempeñó el puerto sanluqueño en las relaciones marítimas de España con las provincias de Ultramar. Preguntado también sobre las carreras de caballos en la playa, el hispanoperuano dijo saber de ellas y comentó que vendría seguramente a conocerlas, si no este año, el próximo.

La actualidad política estuvo presente en esta jornada, y Vargas Llosa repitió su conocida opinión sobre las elecciones en su país, en el que el líder nacionalista Ollanta Humala logró la victoria el pasado domingo. El Nobel siempre ha dicho que prefiere esperar a ver qué pasa con el vencedor pero que hubiera sido nefasta la victoria de Keiko Fujimori.

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