El Nobel de Literatura premia el "realismo alucinatorio" de Mo Yan

  • El autor de 'Sorgo Rojo' es el primer escritor chino radicado en su país que recibe el galardón · Voces críticas con el régimen comunista se manifestaron ayer contra la "insensibilidad" de la Academia sueca

La Academia Sueca premió ayer con el Nobel de Literatura 2012 el "realismo alucinatorio" de Mo Yan, uno de los principales escritores chinos vivos, que une en su obra el cuento, la historia y lo contemporáneo. La mezcla de fantasía y de realidad, de perspectiva histórica y social, ha originado un mundo literario de gran complejidad, que la Academia Sueca compara con el de narradores de fuste como Gabriel García Márquez y William Faulkner. Y lo ha hecho partiendo de la tradición literaria china y de la cultura narrativa popular, sin olvidar la crítica social, dice el fallo sobre Mo Yan, que en realidad se llama Guan Moye, pero adoptó su seudónimo ("No hables", en mandarín) en su primera novela. Según él mismo explicó, eligió ese alias porque tenía fama de ser directo al hablar y quería recordarse a sí mismo que no debía decir demasiado.

A pesar de ser un autor no demasiado conocido en el extranjero, su nombre figuraba entre los favoritos en las quinielas previas, por detrás del japonés Haruki Murakami y de varios autores anglosajones como Joyce Carol Oates o Alice Munro. El secretario permanente de la Academia, Peter Englund, calificó su obra de "única", mientras otro de los miembros de esta institución y su traductor al sueco, Goran Malmqvist, defendió su elección asegurando que es "una de las mejores" que se han hecho.

Nacido en 1955, Mo Yan creció en la provincia de Shandong, en el noreste de China, en el seno de una familia campesina. Durante la revolución cultural, dejó la escuela a los 12 años para trabajar en la agricultura y luego en una fábrica, hasta que en 1976 se enroló en el Ejército Popular. Fue en esa época cuando empezó a estudiar literatura y a escribir -su primer relato apareció publicado en una revista en 1981-, enlazando su creación con sus experiencias de juventud y el ambiente de provincias en el que creció, como en uno de sus primeros éxitos, Hong gaoliang jiazu (Sorgo rojo), de 1987. Esa obra, que consta de cinco relatos ambientados en Gaomi durante varios turbulentos decenios del siglo XX, le dio proyección internacional gracias al éxito de la adaptación cinematográfica, dirigida por su compatriota Zhang Yimou.

Otras obras suyas como la novela Tiantang suantai zhi ge (Las baladas del ajo), de 1988, y la satírica Jiuguo (La república del vino), de 1992, fueron consideradas subversivas por su crítica de la sociedad china contemporánea. A raíz de su novela Fengru feitun (Pechos grandes y caderas amplias), de 1995, que causó polémica en China por su contenido sexual, el Ejército le forzó a escribir una autocrítica y Mo tuvo que retirar su obra de la circulación. Su última creación conocida en China era Wa (Rana), de 2010, en la que aborda las consecuencias de la política de hijo único impuesta en su país, aunque ayer Seix Barral anunció que publicará Change, "la novela más personal y potente" de Mo Yan, una obra inédita en España y en China, y en la que su autor analiza la evolución del comunismo en China durante las cuatro últimas décadas.

Mo Yan es el primer chino radicado en su país que recibe el Nobel de Literatura, ya que Gao Xijian residía en Francia y tenía nacionalidad francesa cuando lo ganó en 2000. El escritor recibió con modestia y sorpresa el galardón, asegurando que "ganar no representa nada", mientras China celebraba un reconocimiento que, a diferencia de otros anteriores, no enfrenta al régimen comunista con Estocolmo u Oslo. "Continuaré trabajando duro, gracias a todos", señaló un elusivo Mo, que en las horas posteriores al anuncio del premio intentó aislarse de la prensa y los admiradores.

Sobre la importancia del galardón para la literatura de su país, el escritor de 57 años aseguró que "China tiene muchos autores excelentes, cuyos destacados trabajos podrán también ser reconocidos en el mundo". A la televisión estatal CCTV, el autor señaló que prefería "estar con los pies en la tierra" y no hacer grandes celebraciones, como mucho cocinar con su familia los tradicionales jiaozi (raviolis) que se comen en las fiestas chinas. "Quiero seguir mi camino, concentrado en lo humano para mi propia obra", aseguró Mo, quien dijo que se había recluido en su pueblo "para sentirse tranquilo" y "escribir encerrado en su habitación".

Mientras, en contraste con el Nobel de la Paz concedido hace dos años a otro escritor chino, Liu Xiaobo (encarcelado por sus llamadas a la democratización del régimen), la prensa china y los círculos culturales del país celebraron lo que consideran "el primer Nobel de Literatura chino", olvidando también al galardonado en 2000 Gao Xingjian (exiliado en Francia y con nacionalidad de ese país). Algunas voces críticas con el régimen aprovecharon el premio a Mo Yan para recordar a Liu Xiaobo, en prisión desde hace casi tres años. En declaraciones a Efe, el artista y disidente Ai Weiwei denunció por su parte "la insensibilidad" de la Academia sueca a la hora de conceder el premio a Mo mientras Liu permanece todavía encarcelado y su mujer, Liu Xia, está sometida a un régimen de arresto domiciliario sin que se conozcan cargos contra ella.

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