Música Concierto benéfico de la artista cañaílla Niña Pastori

Niña Pastori brilla con luz propia en su tierra

  • La artista isleña ofreció el pasado jueves en la plaza de toros de La Isla su concierto más personal. Se colgó el cartel de entradas agotadas. Un lleno absoluto con la presencia de más de 3.000 personas

La plaza de toros de La Isla fue el escenario elegido para el concierto de Niña Pastori. Esta actuación ha sido una de los más especiales y personales que la artista isleña ha ofrecido, pues como ella explicó, era la primera vez que se subía al escenario en solitario en la plaza de toros de su ciudad.

"Este concierto es más que importante, especial. Se trata casi de una actuación familiar ya que estoy rodeada de mi gente. Hoy cantaré con más ilusión", explicaba Niña Pastori a los allí congregados. Así comenzaba el pasado jueves la artista el concierto que ofreció a su público isleño.

Las puertas de la plaza de toros se abrieron al público isleño a las 8 y media de la tarde. A las afueras del recinto, se registraron grandes colas para acceder al interior. En las puertas del coso, colgaban carteles en los que se leía: "Entradas agotadas. Lo conseguimos".

Y es que los fondos recaudados serán destinados a la cofradía Tres Caídas -organizadora del evento- para que la próxima Semana Santa pueda salir en procesión. "Estoy segura de que con la ayuda de la gente de La Isla el paso va a salir", comentaba la cantante al comienzo de la velada.

Más de 3.000 personas, fieles a la cita musical más importante del verano cañaílla, arroparon a su artista más querida en un concierto único. El éxito que esta cofradía isleña ha tenido con esta propuesta ha sido rotundo.

El espectáculo dio comienzo pasadas las diez de la noche. Niña Pastori cantó tocando todos los palos del flamenco: bulerías, alegrías y fandangos de Huelva, acompañada de los acordes de la guitarra del sobrino de Camarón, Manuel Monge. Los temas de su último disco Esperando verte, fueron las canciones más sonadas de la gala, como Capricho de mujer, que se la dedicó a su hija. Aunque también cantó éxitos de discos anteriores como Amor de San Juan.

La canción que da título al álbum, Esperando verte tuvo un toque especial. La artista cantó en el ecuador del concierto, junto a Alonso Núñez, hijo del cantaor flamenco Rancapino. "Mi madre es la fan número uno de Rancapino. Y os tengo una sorpresita", se dirigió a su público refiriéndose al dúo que tenían preparado.

El momento más estelar y singular de la noche fue cuando Niña Pastori, tras un breve descanso, reapareció cantando junto a su marido Chaboli al piano, Cuando nadie me ve, de Alejandro Sanz. "Es la primer a vez que lo hacemos. No lo hemos ensayado nunca. Y no lo hemos hecho nunca", comentaba la cantante al finalizar la canción. "A Chaboli su madre lo parió músico y él toca lo que sea y para eso estamos casados desde hace seis años", apuntó, emocionada.

Al filo de la medianoche Niña Pastori hizo un amago de finalizar la gala, pero los asistentes coreaban al unísono que volviera pidiéndole otra canción. Y volvió. El público le solicitaba su éxito Cai y ella accedió finalmente cantando un fragmento y a capella.

"Aquí vamos a estar hasta que ustedes queráis", le respondía la cantante a su público, agradecida. Y a modo de cuadro flamenco todo su grupo, familiares y su madre, Pastori de La Isla, subieron a las tablas cantando y bailando por bulerías. Incluso la madre se atrevió a bailar despertando el aplauso popular. Y la fiesta, como se pretendía, finalizó pasada la medianoche, entre amigos.

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