Nativel Preciado invita esta tarde a combatir los miedos del tiempo

  • La escritora y periodista presenta hoy, a la una del mediodía, 'Llegó el tiempo de las cerezas': una novela que subraya que la clave para no envejecer es perder el temor al paso de los años

"Entonces, ¿lo encontraste divertido?", preguntó Nativel Preciado en una reciente entrevista, comentando la novela que viene a presentar esta tarde -acompañada del periodista Daniel Pérez- en la Feria del Libro de Cádiz. Se notaba, en la actitud y en la escritura, que lo que había pretendido la autora con Llegó el tiempo de las cerezas era lanzar un mensaje amable. Dar a entender que en la vida siempre son posibles las sonrisas, las caricias. Las primaveras.

Nativel Preciado (Madrid, 1948) es una periodista de raíz, ligada a la información política, con voz y presencia recurrentes en diversos medios de comunicación. Resulta curioso, pero no extraño, relacionarla con la contenida sensibilidad que late en sus obras de ficción. Preciado fue finalista del Premio Planeta con su primera novela, El egoísta (1999) y obtuvo, hace dos años, el Premio Primavera de Novela con Camino de Hierro. Entre sus títulos, figuran sendas biografías de los boxeadores Cassius Clay y José Legrá.

Y uno piensa que es cierto que sus historias enseñan, no tanto la importancia del primer golpe, como lo crucial que resulta una buena caída a la hora de levantarse.

En Llegó el tiempo de las cerezas, Nativel Preciado recrea los temores que nos produce el paso de los años. Y lo hace a través de la figura de Carlota, una actriz de doblaje que cumple sesenta años y que siente que ha pasado la vida, precisamente, observando en un rincón lo que hacen los demás. La historia la encuentra en ese punto justo en el que uno se arriesga a perder la vida en evocaciones nostálgicas.

La obsesión del tiempo que embarga a la protagonista es la misma que llegó a padecer hace poco la propia autora. Tal vez siguiendo la máxima de que sólo se teme aquello que se desconoce, Nativel Preciado comenzó a leer numerosa bibliografía sobre la percepción, los recuerdos y vivencias y los hallazgos respecto a la memoria y los estragos que causa en ella el tiempo. Así, terminó llegando a la conclusión de que "el tiempo es sólo una actitud. De modo que, si le perdemos el miedo, nunca seremos viejos".

La novela, que en principio iba a ser un ensayo, recupera en su espíritu el concepto de 'pentimiento' desarrollado por la escritora Lilliam Hellman. 'Pentimientos' son aquellas imágenes de las que se arrepiente el pintor y que terminan surgiendo al desgastarse las capas de óleo. En la historia de Carlota (en la historia de Nativel), los pentimientos son los muchos pasados, delicados pero profundos, que amenazan con superponerse a la realidad.

En su última visita a Cádiz, Preciado confesó la cualidad que considera clave para resistir el plomo del tiempo: no molestarse siquiera en hacer balance -esa gran trampa- y centrar las energías, en cambio, en permanecer alerta. Con ojos muy abiertos.

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