Nace una asociación socio-cultural en el corazón del barrio de La Viña

  • El objetivo de este alumbramiento está en las "ganas de hacer algo social, de forma independiente"· Más de cincuenta socios están ya disfrutando de los talleres entre los que destacan el del "huerto ecológico"

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Entre la playa de la Caleta, el parque Genovés y el Gran Teatro Falla se esconde un barrio con encanto, en el que sus habitantes sienten el tiempo de otra forma, en el que las ideas no se quedan en pensamientos. Allí ha nacido La Marabunta, un espacio socio cultural en el corazón de La Viña. Su creación es obra de una idea conjunta en mentes separadas que necesitaban un lugar para desarrollar actividades tan variadas como insólitas.

Entre sus padres se encuentra Joaquín Martínez, un ingeniero técnico forestal que siempre ha manifestado interés por las humanidades y por la sociedad y que no pudo resistirse a implicarse de forma más cercana en el conocimiento de las personas. Martínez contagió la idea a su amigo José O´Ferrall, un apasionado del cine y la literatura, estudiante de Filología Inglesa e interesado también en intercambiar conocimiento. A esta tarea se unió además Ana Cruz, estudiante de Ciencias Ambientales y voluntaria ambiental, que se implicó en el proyecto porque cree haber aportado su granito de arena fuera de la ciudad y decía que ahora tocaba aportarlo dentro. Junto a ella, Adolfo Moreno, ingeniero técnico agrícola, se encarga de completar este cuarteto de mentes preocupadas por el cambio social.

Si el nacimiento de esta asociación es bastante peculiar, por la espontaneidad de la idea, sus actividades lo son aún más.

¿Quién ha hecho un taller de horticultura al lado de los adoquines de la Viña? Ellos. Esta es una de sus muchas actividades, en la que enseñan a pequeños y mayores las principales características del proceso de cultivo en un ambiente lúdico, que consigue divertir hasta al más omnívoro de los asistentes.

Aparte de esta peculiar actividad, la asociación es un lugar que busca convertirse en lo que necesite cada vecino, siempre y cuando no le importe compartir sus conocimientos con el resto de los socios. No importan la edad ni la procedencia, ya que según sus fundadores, la diversidad aporta "esencia" al grupo y por tanto asegura el mejor funcionamiento.

En estos momentos, el local ya dispone de una exposición. En este caso, en las paredes cuelgan los cuadros de José Antonio Bengoechea Franco, un estudiante de Bellas Artes apasionado de la pintura. Para Bengochea sería imposible, por los altos costes, exponer por primera vez en un lugar de pago. Sin embargo, la asociación le ofrece un espacio precioso para albergar sus representaciones. "Esta ocasión me permite exponer entre amigos y al mismo tiempo darle la oportunidad de contemplarlos a todo el que quiera verlos". El público, admite, es también muy diferente: "De esta forma -dice-, se consigue que familias y niños estén más cerca de la cultura". Su exposición, que refleja esculturas romanas y griegas, estará durante todo el mes de agosto abierta al público.

Y si los huertos, las exposiciones y la formación parecen un comienzo próspero para La Marabunta, enterarse del resto de actividades mueve a más de uno a apuntarse, sobre todo, para aprovechar la ocasión de aprender entre amigos. Cine documental, un taller de teatro, talleres de camisetas, son algunas de las actividades que se realizan cada día. Y las que quedan por venir, entre ellas, talleres audiovisuales, de cine, informática, gastronómicos, y así hasta dónde alcanza la inventiva. Hoy mismo tendrá lugar la proyección del documental, Más allá de la duda, a las 21:00 horas, una buena excusa para tomar un primer contacto.

Contribuir en el crecimiento cultural de un barrio es la esencia de esta nueva vida que se da ahora a conocer en sociedad. Una iniciativa que se abre a todos y cada uno de los vecinos para que aporten y reciban lo mejor de sí mismos.

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