El Museo recupera parte del 'álbum de familia' de la fotografía gaditana

  • La histórica colección de Ramón Muñoz se integra en los fondos del centro de la plaza de Mina · Aficionado de finales del XIX y principios del XX, su familia ha sabido mantener a salvo su legado

Cádiz guarda parte de su memoria en miles de fotografías. Más allá de las imágenes captadas durante décadas por los medios de comunicación escritos, las colecciones particulares han permitido preservar para la historia la evolución urbana y social de la ciudad desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad.

Esta riqueza gráfica, sin embargo, se ha mantenido oculta en buena parte de los archivos familiares. Proyectos como el auspiciado por este mismo Diario, con su serie sobre la Memoria de Cádiz, o los numerosos estudios publicados sobre la imagen por Rafael Garófano, han permitido trasladar a la sociedad una parte de este legado.

Ahora, por primera vez, es una institución pública la que afronta la recuperación de una de estas colecciones particulares para, con su adquisición, abrirla a la investigación, el análisis y el propio disfrute por el conjunto de la sociedad, más allá de los propios archivos de las hemerotecas local y provincial.

Los protagonistas son dos: el Museo de Cádiz, como comprador, y la familia de Ramón Muñoz, que ha guardado durante más de medio siglo la obra gráfica de este corredor de comercio que se aficionó a la incipiente fotografía a finales del XIX y que, a su muerte, dejó aproximadamente tres mil imágenes de la evolución de la ciudad y sus gentes hasta mediados del siglo XX. Su nieto, Julián Oslé, ha sabido mantener este legado hasta su adquisición, por 35.000 euros, por parte del Museo (con 2.175 placas de cristal de emulsión de gelatino bromuro de plata y películas de nitrato de celulosa, además de 936 positivos en papel, tarjetas postales y 35 ampliaciones).

Rafael Garófano, que en los últimos años ha centrado especialmente su trabajo en la recuperación de la historia de la imagen de Cádiz, valora de forma muy positiva este acuerdo "ya que supone que dicha colección pasa a ser patrimonio común y se pondrá a libre disposición de los ciudadanos que lo deseen para su conocimiento, estudio, consulta y, en su caso, para préstamo y reproducciones con finalidades culturales y académicas", aunque en esta colección no se incluyan las fotografías estereoscópicas.

Respecto a la figura de Ramón Muñoz la sitúa entre el grupo de gaditanos, siempre de posición acomodada, que a finales del siglo XIX se convirtieron en fotógrafos no profesionales, especialmente tras la llegada al mercado de las 'placas secas', que popularizó la fotografía. "Ello suponía que el aficionado podía comprar la placa de negativo ya preparada de fábrica y utilizarla cuando quisiera; mientras que antes tenía que tener y entender los productos químicos fotosensibles con los que tenía que preparar personalmente la placa momentos antes de su utilización, en complicadísimas condiciones". Junto a Muñoz, otros aficionados existían en aquel entonces en la ciudad localizando Garófano algunas fotografías estereoscópicas de mediana calidad.

En todo caso, el estudioso gaditano resalta el valor de aquellos que han sabido guardar la herencia familiar "por criterios culturales o respeto a la persona que las realizó, conservándolas en el transcurso del tiempo". En el caso de la colección de Ramón Muñoz destaca Rafael Garófano como "tocadas por el pictorialismo compositivo de principios de siglo, van ganando sin parar interés general con el paso del tiempo". Así, Muñoz recogió desde los daños que los temporales provocaban en la muralla en el Campo del Sur o el derribo de ésta junto al puerto, hasta escenas veraniegas en el Carmen y en la playa del Sur (hoy de la Victoria) y en las villas de extramuros (donde él mismo tuvo casa primero en San Severiano, en Buena Vista y, finalmente, en La Laguna), pasando por fiestas como las del Corpus y el Carnaval o las corridas del toros en la vieja plaza de madera o la inauguración de la estatua a Moret.

La amplitud de su colección, y la magnífica conservación de la misma, contrasta con las limitadas colecciones que sobre Cádiz hay firmadas por los grandes fotógrafos internacionales del XIX. Si acaso, recuerda Garófano, las 76 imágenes de Jean Laurent. De otros, apenas si quedan fotos sueltas de la ciudad.

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