Muere el gran poeta de su tierra

  • Fallece a los 87 años el compositor, cofrade, fotógrafo y pregonero Antonio Gallardo Molina Numerosos familiares y amigos se despiden del letrista en el Cabildo Viejo

"Todo es relativo", le decía a sus hijos Antonio Gallardo Molina, mientras los llevaba de paseo a las hermandades. Un caminar que se hacía complicado a su lado porque no paraba de saludar a gente. "Me sentía que iba junto al Rey. Él lo llenaba todo", cuenta Enrique, uno de los 19 nietos de Gallardo, al que se le sumará uno próximamente. Fotógrafo, poeta, compositor, pregonero, Hijo Predilecto de Jerez, Premio Especial Ciudad de Jerez, miembro de la Academia San Dionisio, entre otras muchas cosas, Antonio Gallardo Molina falleció ayer, a las 87 años tras una larga enfermedad. A la capilla ardiente, instalada en el Cabildo Viejo durante toda la tarde y hasta medianoche, y desde 9,30 a 10,30 de hoy, se acercaron numerosos amigos, familiares, conocidos y artistas para darle su último adiós a este "gran amigo", como muchos lo califican.

El obispo de la Diócesis, José Mazuelos, apuntó que Jerez "y la Iglesia lloran la pérdida de uno de sus grandes hijos de San Marcos, a la que siempre ha tenido vinculación. Su amor a Cristo era enorme". La alcaldesa, María José García-Pelayo, expresó su "profundo pesar en nombre de todo el pueblo de Jerez" por el fallecimiento de Antonio Gallardo, "gran jerezano e hijo Predilecto de Jerez, letrista y compositor con una trayectoria vital y profesional extraordinaria y polifacética, que ha sido un reflejo fiel de los valores esenciales de la cultura jerezana. Nos encargaremos de recordarle siempre. Un patrimonio que hay que proteger".

El cofrade José Luis Zarzana, íntimo amigo de Gallardo, aseguró que su amistad ha sido "un regalo de Dios". Y destacó de él su "gran calidad humana, como pocos. Ojalá todos fuéramos un poco Antonio Gallardo porque el mundo sería mucho mejor". Dijo que el compositor hubiera sido "más conocido a nivel nacional si se hubiera ido de Jerez, pero no quiso irse de su tierra. Ha practicado su jerezanismo y esta esencia la ha desparramado en sus canciones", y recordó "el gran regalo" que le hizo a Jerez con el musical navideño 'De Nueva York a Jerez', que se estrenó en el Villamarta. Otro amigo de Gallardo, el flamencólogo Pepe Marín, que tuvo que soportar las lágrimas como pudo, recordó que una de las facetas menos conocidas de Antonio fue el teatro. "Mi vinculación ha sido muy grande con él, leíamos poemas... Es lo que más me ha gustado. Ha sido un hachazo".

José Gallardo, uno de los hijos de Antonio, destacó de su padre "la humildad, aceptó quedarse en Jerez si no, hubiera sido mucho más conocido", y recordó la niñez junto a él como "un continuo suceder de emociones indescriptibles junto a otros artistas como Farina, La Paquera... Me llevaba de la manita, silbando sus canciones... No creo que vuelva a salir nadie como él. Le quedó mucho por hacer en vida, quizás lo mejor por su sabiduría. Era un hombre polifacético que creó hasta el último segundo. Él nos enseñó a relativizar las cosas, a ver la vida con otros ojos. Es un milagro que estemos aquí". Sus nietos Enrique y Antonio se sienten "orgullosos" del abuelo, "un embajador del arte de Jerez, con mucho sentido del humor. No se podía encasillar. Hay que recordar que él empezó como fotógrafo, para lo que hacía falta ya tener una sensibilidad especial. Era un artista con letras mayúsculas. Somos bastante más pequeños de lo que pensábamos a su lado".

Su amigo José Castaño aseguró que aunque la muerte es dura, "ansío morirme con la misma satisfacción que Antonio, porque se ha hecho querer por Jerez, al que le ha dado tanto. Un profundo cristiano más que poeta y compositor. Es una satisfacción morirse cuando se tiene el certificado de la resurrección eterna. Su huella es imborrable".

La artista María José Santiago dijo estar "triste porque se nos ha ido un gran compositor, un gran hombre, un estandarte jerezano, un gran artista, un gran escritor. Un arte, una gracia, un saber estar y un señorío que lo han definido. Se ha ido una época. Por motivos personales no puedo estar en Jerez y le mando un beso muy grande a sus hijos, a su familia. Con todo mi corazón. Mi pensamiento está ahora con él".

El flamencólogo Manuel Ríos Ruiz apuntó que Antonio Gallardo "es un ejemplo importante de poeta popular, con un sentido especial para la creación de canciones, muchas de ellas con música del inolvidable maestro Nicolás Sánchez, verdaderamente significativas dentro del género de la canción andaluza". El director de la Cátedra de Flamencología, Juan de la Plata, recordó que su relación con Antonio Gallardo se remonta "a los años en que más le traté, allá por los finales de los 50 y los comienzos de los 60, en que casi diariamente le visitaba en su estudio de fotografía, en la calle Eguilaz, y pasábamos grandes ratos hablando de poesía, mientras él retocaba sus extraordinarios retratos fotográficos de las niñas de la buena sociedad jerezana. Fue un hombre prolífico, original en muchas cosas, poeta sobre todo, escritor, autor incansable de numerosas y muy buenas canciones. Persona cariñosa, educada y amable. Muy religioso. Y, fundamentalmente, un hombre bueno. Un jerezano irrepetible".

Por su parte, el cantaor José Mercé calificó a Antonio como "un gran poeta que ha dado el Jerez gitano. Creo que ha descubierto a muchos artistas como yo. Afortunadamente yo salí de Jerez por él. H sido un hombre muy jerezano que ha luchado por las cosas de su tierra. Tiene temas impresionantes".

Para el productor Juan Pedro Aladro, "fue un hombre de su tiempo, una persona irrepetible, y un artista con mayúsculas".

Paco Cepero dijo que se ha ido "una época de Jerez. Como persona, artista y poeta ha sido uno de los nombres más importantes de este siglo para esta ciudad. Es irrepetible, con una gran personalidad. Una humildad que estaba por encima de todo, que no quería sitio para él. Ha dejado una huella imborrable. Era completo. Con tanta dulzura, nunca tenía un mal gesto y siempre tenía una sonrisa. No hay palabras. Me ha dolido mucho, lo quería mucho. Hemos colaborado bastante y era una admiración recíproca, pero yo estoy por debajo de él. Es lo más importante que ha dado Jerez".

Y Miguel Poveda dedica estas palabras a Antonio: "En la soleá de unas noches sin luna se queda Jerez y el mundo del arte al perder a uno de los artistas más brillantes que ha dado su historia, el último gran poeta de la copla con el aire más flamenco de todos. Hoy por La senda del viento el aire va de rodillas y el arte se pierde como un barco sin faros. Nos queda su genial obra y el compromiso de reivindicar a sensibilidades como la de Antonio Gallardo, cada vez más escasas. Te abrazo desde donde nos quedamos los vivos, recordando siempre tu cariño, ternura y amabilidad conmigo. Tú sí que eras una de las maravillas del jardín de mi querer. Hasta siempre Antonio".

Hay que destacar que ha habido numerosas menciones en las redes sociales como la de Antonio Burgos, que le hace un pequeño homenaje en Twitter.

Y sentido del humor hasta el final. Decía de estas semanas atrás que eran "los últimos días de Pompeya". Una llama que se ha ido apagando para brillar finalmente para siempre. Colaboró con Diario de Jerez durante la última década con las inolvidables 'Daltonmanías'.

Padre, abuelo, bisabuelo, esposo, Antonio Gallardo...., "aficionado al folklore andaluz y aspirante a cristiano", tal como él mismo se definía, llegó a ser mucho más, quizás, a su pesar, por su gran humildad. Descanse en paz.

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