Muere una embajadora de la danza

  • Hermana de 'La Argentinita', Pilar López inspiró a los grandes del baile español. Su debut tuvo lugar en el Teatro Falla en 1933, interpretando 'El amor brujo'

La bailarina y coreógrafa española Pilar López, hermana de la legendaria Encarnación López Júlvez, La Argentinita, falleció en la madrugada de ayer en Madrid a los 95 años. La capilla ardiente con los restos mortales de la bailarina fue instalada en el Tanatorio de San Isidro de Madrid.

Muy vinculada a Andalucía, Pilar López recibió la Medalla de Oro de esta comunidad y fue galardonada con el título de Maestra del Baile por la Bienal de Sevilla.

Nacida el 4 de junio de 1912 en San Sebastián, en una familia de comerciantes de telas, fue su padre el que canalizó a sus dos hijas en sus grandes aficiones al flamenco y a la danza española. Ambas serían referentes de figuras como El Guito, José Greco, Manolo Vargas, Rafael Ortega, Elvira Real, Alicia Díaz y, en especial, Antonio Gades.

Pilar López empezó sus clases de baile a la edad de 6 años con Julia Castelao y obtuvo el primer premio de solfeo del Conservatorio de Madrid. Esta gran embajadora, junto con La Argentinita, de la cultura española por el mundo, debutó profesionalmente con su hermana en 1933 con El amor brujo en el Teatro Falla de Cádiz.

Tras una gira americana, las hermanas regresarían a España días antes de la Guerra Civil y optaron por trasladarse a Argelia, París, Londres, Bélgica y Holanda. La compañía de La Argentinita, formada por Encarnación, Pilar y los bailarines José Greco y Manolo Vargas, dio una gira norteamericana de cinco años, con su actuación en el Metropolitan -Café de Chinitas, inspirada en una canción de Lorca y con decorados dalinianos- en 1943 como momento álgido.

La muerte de su hermana en Nueva York el 24 de septiembre de 1945 hizo que Pilar regresara a España para enterrarla. A finales de los 40, montó su propia compañía, el Ballet Español, que se estrenó en el Teatro Gran Vía con El sombrero de tres picos. La bailaora hizo suyas otras coreografías, como Agua, azucarillos y aguardiente, Capricho español de Rimsky-Korsakof, la Puerta de Tierra de Albéniz, Soleares y la Suite vasca de José María Franco.

Pilar López paseó su arte en los años 50, 60 y 70 por numerosos países. En 1952, estrenó el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. Pilar dejó de bailar en 1974 y se jubiló en 1982. Sólo en tres ocasiones retomó la actividad, únicamente para revisar los pasos del Concierto de Aranjuez que protagonizaron el Ballet Nacional Español de Gades (1979) y el Ballet Nacional de España de Elvira Andrés (2001 y 2002). Mundialmente reconocida por su arte y estilo, a lo largo de su vida obtuvo numerosos reconocimientos, entre ellos la Medalla de Oro del madrileño Círculo de Bellas Artes, el Lazo y Cruz de Dama de Isabel La Católica y el Premio Max de Honor de Artes Escénicas.

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