Morante se gusta con el capote en su reaparición en Vistalegre

  • En mano a mano con El Pana, el sevillano, que retornaba en España, corta una oreja a un toro que regaló, entre tanto el mexicano fue abroncado en el quinto

Después de su sorpresivo adiós tras lidiar seis toros en la Corrida de la Beneficencia y triunfar, José Antonio Morante de la Puebla desapareció de la temporada española en 2007. Reapareció con éxito en La México el pasado invierno y ayer lo hizo en el Palacio Vistalegre, de Madrid, en un mano a mano con el mexicano Rodolfo Rodríguez El Pana. El primero, sin duda, dio un recital de buen toreo con el capote, especialmente toreando a la verónica y cortando una oreja, única del festejo, en el último toro, el séptimo que se estoqueó y que regaló el torero de La Puebla, entre tanto el azteca dejó una pobre impresión.

En el coso de Vistalegre se lidió un encierro de Núñez del Cuvillo, de desiguales hechuras y juego. Los mejores correspondieron al lote de El Pana, que escuchó una bronca en el cierre del festejo, siendo silenciado en sus otros dos oponentes.

Morante de la Puebla recibió con unas verónicas de muy buen corte a su primero astado. En la faena con la muleta destacó al natural en algunos pasajes con un toro que en ningún momento llegó a entregarse totalmente. Con el cuarto, un animal sin recorrido, que resultó deslucido, Morante se empleó a fondo sin poder lucirse por las malas condiciones del astado.

Con el sexto, que tampoco le dio muchas opciones, el diestro sevillano cumplió.

Morante, con muchas ganas toda la tarde, regaló un toro, que saltó como séptimo. De nuevo volvió a ganarse al público cuando lanceó a la verónica, siendo muy ovacionado. El animal, manejable, amenazó con rajarse de inmediato. Morante, que se había marcado dos verónicas sublimes, banderilleó con acierto. Inició la faena de muleta sentado en el estribo, consiguiendo un par de series de buen tono con la mano derecha. Torero y público pusieron de su parte para que el final fuera feliz. Aunque la espada cayó baja, le concedieron el único trofeo.

Por su parte, Rodolfo Rodríguez El Pana tuvo algunos destellos con el flojo animal que abrió plaza, pero no llegó a redondear. El mexicano tuvo ante sí la posibilidad de triunfar con un sobrero, tercero bis, que tuvo buenas condiciones para la lidia. El mexicano se limitó a dar pases, sin que su faena tuviera unidad, logrando algún que otro muletazos aislado, con largura. Con su tercer cartucho, el quinto toro, se ganó una bronca a pulso.

Sin duda, en la reaparición de Morante en la temporada española, lo mejor fueron los lances de capa, con algunas verónicas bellísimas, en un estreno de El Pana que fue un fiasco.

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