Mínimos por máximos

  • Algunos de los artistas de 'campanillas' ofrecen espectáculos lamentables

Cuando las vacas flacas se nos hacen presentes, unos y otros, artistas y los que con ellos actúan, quieren afrontar los momentos a la baja también con actuaciones a la baja. El otro día, como es habitual, me fui a ver exposiciones. Se anunciaban, al menos en el cartel, algunas de bastante interés, con nombres ilustres de la plástica contemporánea y con muchas buenas referencias a sus espaldas. Pues bien -y aquí comienza el espectáculo desapasionante-, pude comprobar cómo algunos artistas de los llamados de campanillas ofrecían espectáculos lamentables con obras de muy dudosa calidad y que, si no estuvieran firmadas por los nombres que lo hacían, ningún galerista medianamente acertado colgaría en sus paredes. Comentaba con mi ilustre acompañante que ningún joven estudiante de Bellas Artes se atrevería a presentar aquello como, ni siquiera, ejercicio de clase. Y estaba a la venta en foros de reconocida importancia y en galería de las de más lustre de Andalucía. ¿Qué estaba ocurriendo para que obras de un conocido pintor sevillano, artista solvente donde los haya, se plegara a lo fácil y dejara constancia de unos paisajitos muy a contraestilo, obra muy por debajo de lo que en él es habitual?, ¿cómo una galería que pasa por ser de las más serias, con una trayectoria muy de primera fila, se prestaba al juego y mostraba nombres y no obras importantes? Era sólo un ejemplo, hay muchos. Las poderosas realizaciones de un pintor malagueño, de los de mayor personalidad de los últimos tiempos, se presentaban en una galería de la capital hispalense dejando constancia de que algunos de los cuadros presentados -otros sí- no respondían a la producción más feliz de ese artista. Ya comentábamos en días anteriores que estamos asistiendo a espectáculos deprimentes con programaciones de instituciones con mucho que desear, con exposiciones que están muy por debajo de lo que debería exigirse a la categoría de la salas o muestras que han sido vistas en todos sitios una y otra vez por haber rodado y rodado gracias a la dinámica disposición del pintor de turno. Seguro que la culpa de todo la tiene la crisis que permite que se ofrezca mínimos por máximos.

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