Mimar al libro, cuidar al autor

  • Orsai apuesta por una iniciativa editorial que rompe las convenciones de la industria, con el gaditano Fran Martín como responsable digital

Fran Martín se encontraba en casa de Hernán Casciari, director de la revista Orsai, el día en que comenzaron a hablar con otros amigos de algo llamado 'Proyecto Embudo'. ¿Por qué las editoriales convencionales -se preguntaban- parecen tener una relación de "matrimonio sin amor" con sus libros"? "Vimos que sería estupendo poder proponer a los autores los proyectos que tuvieron toda la vida en la cabeza y que nunca pudieron publicar", explica Martín, gaditano de 29 años y director de la agencia digital Proyecto Ego. Así pues, todos ellos decidieron aplicar el espíritu que guía a Orsai como revista a una nueva iniciativa editorial.

En la gestión del proyecto influyó también la propia experiencia de Casciari, desengañado de la edición tradicional a raíz de la publicación de su Diario de una mujer gorda -desengañado, sobre todo, de lo de siempre: de la tiranía de la distribución y del estrecho margen de beneficios que tiene el autor-. Especial atención merecen los puntos tres y cuatro de la declaración de intenciones conjunta: las obras publicadas por Orsai "se pondrán en preventa durante un mes y medio o hasta que se agote el stock y sólo se venderán desde la web. Los autores se llevarán el 50% del precio de venta y conservarán los derechos de la obra".

Sus primeras propuestas han sido Libreta de viaje, del conocido ilustrador Alberto Montt; El amor es un perro verde, de Tute (con prólogo de Quino) y El gran surubi (novela gráfica de Pedro Mairal y Jorge González). En un ritmo que pretenden sea de tres autores por cada dos meses, el siguiente "triunvirato" del sello verá la luz próximamente con títulos de Javier Zabala (Los Miserables), el mexicano Eduardo Salles (cinismoilustrado.com) y Gusti, en una obra en la que habla de la relación con su hijo, síndrome de Down.

"El valor más interesante en Orsai es que la cultura es libre -comenta Fran Martín, encargado de desarrollar las aplicaciones digitales de Orsai para nuevas plataformas (iPad/iPhone)-. Quien quiera, paga; quien no, lo tiene en pdf. De un diez a un veinte por ciento de las personas que siguen a alguien en redes lo hace de manera activa. Igual ocurre en un negocio: en la cuenta de Facebook de Orsai hay 30.000 seguidores y compran unos 7.000, que son las suscripciones. Si provocas que un montón de gente se descargue gratis el pdf, siempre va a haber un 10-20 % que te compre el papel. Es como tener una edición de batalla de un libro que te gusta y otra de tapa dura".

Es curioso que, siendo un proyecto que defiende el valor fetiche del libro como objeto, se apueste de forma tan decidida por los nuevos formatos y la accesibilidad. Orsai como revista está disponible en versión digital -un mes antes de su aparición en papel-, y también cuenta con sus versiones gratuitas en pdf: "El mercado del libro se está yendo a pique, el camino pasa por aquí, por devolverle el papel que se merece al autor -continúa Martín- . Hasta el momento, hemos sido nosotros los que, como editorial, hemos acudido a los autores, pero la idea es que cada vez más sean los propios creadores los que nos vayan presentando ideas. Algunos de los proyectos que salen son muy locos, con planteamientos que podrían ser un handicap, por ejemplo, la adaptación a novela gráfica de Los Miserables, que no tiene nada de texto".

Orsai opera, en efecto, bajo un absoluto fuera de juego respecto a lo que marcan las reglas tradicionales del mundo editorial. "No nos cabe en la cabeza que un distribuidor se lleve un 35% del dinero y al autor se le maltrate -prosigue Martín-. Con nosotros, en números redondos, un autor se lleva la mitad: si el libro vale veinte euros, se lleva diez. Además, cuando vas a una librería sueles terminar llevándote algo que has tenido que encargar, o que está medio escondido... Por eso queríamos salir del corte editorial clásico, darle al autor el valor que merece. Y apostar por una promoción que le dure al libro más de un mes, que es lo que dura si no es un best-seller".

En el 'Proyecto Embudo' tampoco hay un montante destinado a publicidad: para promocionar un título se hace uso de las redes sociales como plataformas, junto con "alguna nota de prensa suelta".

"También se le pide al autor que se implique en la comercialización, que mire sus cuentas, que diga lo que le gusta, que controle el material adicional... -explica al respecto Fran Martín-. Por ejemplo, Tute, la autora de El amor es un perro verde, va metiendo día a día en su cuenta de Facebook material que no está en el libro. Eso es mucho más interesante que la promoción convencional: si no, el libro muere y es un círculo cerrado".

En Orsai reconocen que tan importante puede ser un buen editor como un buen librero: "Pero hay puntos de venta que valen la pena, y otros que no -afirma Martín-. Con el canal que hemos creado, estamos en 37 países del mundo con ciento y pico librerías, con lo que recortamos los gastos de envío. Así que, si quieres mantener el rito de ir a la librería, puedes hacerlo: lo mandamos allí y el librero se lleva un tanto por ciento".

Martín reconoce que algo más difícil de implantar es el tema de la preventa: "La gente está acostumbrada a pagar cuando tiene el libro y cuando no lo tiene desconfía un poco -comenta-. Pero los almacenes de las editoriales están llenos de libros que se sacaron y nunca se han vendido. Queremos poder publicar los libros que la gente quiera y no más".

"Estamos, en general, en contra de todos los vicios del mecanismo convencional -continúa-. La nuestra es una propuesta alternativa a todo ello, que el tiempo dirá si es buena o mala pero, desde luego, creo que es distinta e interesante".

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