Millás repasa en la Kursala los entresijos de su universo literario

  • El escritor y periodista explicó, en una sala repleta, su peculiar manera de entender realidad y ficción · "Siempre me he sentido atraído por las historias cortas con gran poder de fascinación"

De la realidad como telaraña de casualidades increíbles dio fe ayer Juan José Millás en su visita a la Universidad de Cádiz. En la sala Kursala, el escritor repasó sus filias narrativas y mostró, de manera hábil, su irremediable condición de contador de historias.

"En mi casa no había libros -comenzó, ilustrando sus originales inicios literarios-. Bueno, había uno que, en cierto modo, lo resumía todo: el Espasa".

Y el niño Millás, ya tan inequívocamente él mismo, quedó fascinado por la entrada de 'muerte', que ocupaba varias páginas. "Aconsejaba, por ejemplo acercar una cerilla al dedo de un supuesto cadáver para ver si estaba muerto. Y 'si se hinchaba y estallaba, estaba vivo'. También contaba la anécdota de un hombre, en Segovia, que emprende un viaje y, en su ausencia, muere su mujer embarazada. Pero el bebé nace en parto post-morten. 'Y ese niño vivió muchos años, llegando a ser alcalde de Jerez', continuaba el tremendo relato".

"Esa pieza -confesó Millás- reunía todos los requisitos de la buena literatura: los recursos estéticos y morales eran indiferentes ante el poder de la historia. Y era difícil, además, saber si el autor hablaba en serio o en broma. Esa ambigüedad me marcó porque me dijo qué era la literatura. Probablemente, sin saberlo, he estado toda mi vida compitiendo con este texto".

Juan José Millás declaró haberse sentido siempre "atraído por los relatos breves con gran poder de fascinación": "La Torre de Babel es uno de ellos. Uno daría ambas manos por haber escrito algo así. Es el articuento perfecto. Unas líneas que, siglos después, siguen provocando especulaciones".

Millás aprovechó, también, para relativizar el papel del escritor y su obra: "Uno escribe un libro y, sin idea alguna de lo que ha hecho, se ve dando una rueda de prensa -comentó-. Lo que realmente sería interesante es hacer un proyecto sombra de un escritor las dos primeras semanas de promoción. Y ver cómo va cambiando y creando el discurso. Al fin, acaba haciendo una historia que es otra novela en sí misma. Ese es el periodo bueno. Luego ya vas repitiendo el discurso. Y es normal que pongas el disco... si no, sería como poner una dedicatoria distinta a cada uno. Yo tengo sólo dos: 'Con mi sincero afecto' y 'Con mis mejores deseos de futuro'. Y si es alguien especial, pero muy especial, pongo las dos".

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