Flamenco

Merche Esmeralda recibe el Premio Calle de Alcalá

  • La bailaora traerá a Cádiz el espectáculo 'Mujeres'

Ella protagonizó El Amor Brujo, fue una inolvidable Medea y encarnó a la luna en Bodas de Sangre. Estas son tan sólo unas pocas, pero memorables, de entre las muchas actuaciones relevantes de la bailaora Merche Esmeralda, sevillana y nacida Mercedes Rodríguez Gomero. Alumna de Adelita Domingo, se echó muy pronto al baile como profesional y, aún adolescente, obtuvo el Premio Nacional de Baile en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. Aupada a la popularidad, fue estrella de la época dorada de los festivales y figura en los tablaos importantes de Madrid y Sevilla: Las Brujas, Café de Chinitas, La Venta del Gato y Los Canasteros, El Guajiro y Los Gallos. Con compañía propia o ajena, recorrió medio mundo de forma exitosa. Eran los años ochenta del pasado siglo, el tiempo en que fue requerida por el célebre Antonio para el Ballet Nacional que por entonces él dirigía. Ya en la década de los noventa, Merche funda y dirige el Ballet de la Región de Murcia, destacando entre sus numerosas creaciones El Cielo Protector, obra de teatro-danza dirigida y protagonizada por ella misma. Más adelante, Merche refundaría su propia compañía con el espectáculo Mujeres -en el que reunió a las entonces descollantes Sara Baras y Eva Yerbabuena- y, entrando en el nuevo siglo, pasearía su espectáculo Ciclos que, desgraciadamente, marcaría el inicio de un retiro temporal de los escenarios.

Desde hace dos años, Merche ha vuelto recuperando todo su porte y elegancia. En 2006 se la pudo ver en el London Flamenco Festival, regresó al de Jerez -en el que nunca había abandonado su faceta docente- y clausuró la Bienal de Sevilla. Representante de la plasticidad y feminidad de la escuela sevillana de baile, la bailaora participa actualmente, junto a Belén Maya y Rocío Molina en el espectáculo Mujeres, que se podrá ver en marzo en el Festival de Jerez y en mayo en el Gran Teatro Falla como parte del programa Flamenco viene del Sur. El Premio Calle de Alcalá que ahora recibe viene a sumarse al El Compás del Cante de la Fundación Cruzcampo que recogió en Sevilla el pasado año. Los dos, que fueron concedidos por unanimidad, suponen un justo reconocimiento que no hace más que situarla en el lugar de grande de la danza que por méritos propios le corresponde.

El galardón Calle de Alcalá es otorgado desde su inicio por un jurado compuesto por José Manuel Caballero Bonald, José María Velázquez-Gaztelu, Ángel Álvarez Caballero y Félix Grande. El premio, que tiene un carácter honorífico y consiste en una escultura de Mauricio Jiménez Larios, viene a distinguir a un artista flamenco que haya desarrollado la mayor parte de su carrera en Madrid. La nómina de premiados con él da una idea de su prestigio y solvencia, pues ha sido concedido, entre otros, a Pilar López, Antonio Gades, Mario Maya, Blanca del Rey o El Güito en la faceta de baile; Chano Lobato, Enrique Morente, Carmen Linares en la de cante; y Victor Monge Serranito, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar y Paco Cepero en el toque.

Ante este doble reconocimiento, la bailaora declara que siente como si le hubiese tocado una varita mágica. Expresa su contento de forma entusiasta -"Me sabe mejor que si me hubieran dado el Oscar"- y, a la vez, el agradecimiento a un jurado que ella considera de categoría y gran conocimiento del mundo flamenco. Los premios vienen a coincidir en el tiempo con un regreso a los escenarios marcado por la citada obra Mujeres, de igual título a la que ella dirigió pero con una diferente orientación y distintas protagonistas. La idea del presente parte del productor Miguel Marín, quien lo concreta con Merche y los dos deciden que sea Mario Maya el que lo dirija. "Tanto el pasado como el presente espectáculo -aclara la bailaora-, comparten la misma intención de reunir en una sola noche a tres artistas, pero con un formato completamente nuevo. Los palos que bailamos son otros y la concepción no tiene nada que ver. Todo está muy determinado por el hecho de que las tres somos bailaoras muy distintas, con estilos muy desiguales, y de que, a pesar de ello, existe una gran compenetración entre las tres".

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