Flamenco

Mayte Martín lleva al disco su trabajo sobre el poeta malagueño Manuel Alcántara

  • El álbum 'AlcantaraManuel' nace de la Bienal de Flamenco de Málaga de 2007

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En el principio hay un encargo, que no fue el único, para la II Bienal Málaga en Flamenco de 2007. El poeta e investigador curioso del flamenco que es José Luis Ortiz Nuevo, director por un año -que fue glorioso- de la cita malagueña, repartió retos entre artistas muy escogidos. Entre otros que recordarse puedan, a la bailaora Rocío Molina le ofreció El Torcal de Antequera para que compusiera una coreografía con cantes de viejos romances y sonidos de caracolas, y a Miguel Poveda le entregó los poemas de José Antonio Muñoz Rojas para que los cantase. Estos dos espectáculos, finalmente, se estrenaron en la Colegiata de Antequera, pero aquí se hace necesario un inciso. Previsto estaba que, con motivo del cumpleaños del poeta, que hubiera cumplido cien el pasado viernes, sus poemas se volviesen a cantar como el mejor regalo para un centenario. Por pocos días, el autor no llegó a la cita (falleció el pasado 29 de septiembre), pero sí que se mantuvo el proyecto como homenaje póstumo. Algo de lo que ya se han hecho eco los medios de comunicación.

Otro de esos retos recayó en la cantaora Mayte Martín a la que se le entregaron los poemas del poeta y periodista malagueño Manuel Alcántara. El espectáculo resultante de su trabajo de composición sobre esos versos vio la luz el 10 de septiembre de 2007 en la Casa del Ingeniero del Pantano de Guadalhorce, en Ardales (Málaga). Pero a la cantaora le supo a poco esa única función, lo ha convertido en espectáculo y ahora se edita como disco bajo el nombre AlcantaraManuel (Nuevos Medios). En él la cantaora y cantante (su versatilidad hace difícil la denominación), además de cantar, se hace cargo de la composición de los temas, de la dirección musical de parte de los arreglos y de la mitad de las guitarras, que comparte con el guitarrista de Cornellá José Luis Montón. Estamos, pues, ante lo que se denomina una real y verdadera obra de autor(a). En la grabación también la acompaña el violín de Olvido Gara, habitual en sus grabaciones y directos, y también el de Biel Graels. La fina percusión de Chico Fargas y el contrabajo de Guillermo Prats. El resultado es una obra delicada, que regala una buena cantidad de momentos sensibles, y cuya escucha gana con el tiempo, por más que sea inevitable la percepción de un cierto tono monocorde en las composiciones y alguna reiteración, en algún caso provocada, como en los temas que abren y cierran el disco, que comparten un mismo motivo musical.

En la difícil labor de poner música a poemas de otros, la clave quizás estribe en la capacidad de iluminar esos poemas y dotarlos de la atmósfera y el clima que transmiten, en hacerlos claros para un oyente que puede que los desconozca. En ese sentido, Martín se ha sabido meter en la piel del poeta, superando la distancia geográfica (el poeta de Málaga, ella de Barcelona) y temporal de los casi cuarenta años que los separan. Los versos de Alcántara suenan en su voz y por sus composiciones con las propiedades poéticas de naturalidad y cercanía, de experiencia vital, de añoranza sin nostalgia, que tiene la poesía de Alcántara. La cantaora y compositora ha usado un amplio abanico de influencias para ponerles música. Hay unos inevitables aires flamencos, uno de los temas se configura en torno al bolero y otro se erige en un contundente tango.

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