Maribel Aparicio: "El continuo contacto con el público termina enriqueciendo al artista"

  • La pintora trabaja en el Castillo de Santa Catalina sobre una muestra de motivos gaditanos

Al llegar al taller que Maribel Aparicio mantiene en el Castillo de Santa Catalina -espacio cedido temporalmente por el Ayuntamiento- , un grupo de chicas de San Sebastián preguntan sobre distintos puntos de la ciudad, animadas por sus cuadros. La autora les habla de luces y puestas de sol.

"Aquí hago de relaciones públicas -comenta-. Por medio de los cuadros, les voy diciendo dónde quedan los Niños del Paraguas, dónde está el Arco del Pópulo...".

Los motivos gaditanos son protagonistas de los lienzos de Aparicio, que prepara un monográfico para exponer en noviembre en El Palillero. Todas las pinturas, en tonos sepia, saldrán de una fotografía, tomada frente a Santa Cruz en 1939.

"Al pasarla a óleo -explica- a la gente le gustó mucho. Parecía una foto de verdad y el efecto era muy elegante. Y es que, de hecho, es algo muy gratificante pintar de cara al público. Cuando pintas, llegas a meterte tanto en el trabajo que se te olvida que hay más gente. Para mí, es una experiencia única: creo que el continuo contacto con el público termina enriqueciendo al artista".

Aparicio, que se define como autodidacta y lleva ya veinte años pintando, se asombra de que haya mucha gente de Cádiz que no conozca el Castillo: "Cuando resulta un apoyo increíble, más allá de lo convencional. Pintar en un lugar así es realmente un privilegio, por eso vengo todos los días".

"Me encanta la piedra ostionera", dice, señalando una de sus obras: "Me criaron en la Viña, en la calle San José. Y mi escuela fue la Caleta, con mis hermanos, algo que se deja ver bastante en todo este paseo en sepia por Cádiz". "Vaya -sonríe-, ¡ya tengo título!".

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