María José Franco bailará al compás del viento

  • La gaditana se sube a las tablas del Villamarta, en el XIV Festival de Jerez, con el espectáculo propio, 'Al compás del viento', en un viaje de ida y vuelta de Cádiz a Jerez

Para la bailaora gaditana María José Franco llegó el momento. Sus pies han pisado las tablas del Teatro Villamarta en muchas ocasiones, pero siempre al servicio de proyectos de otros. Igualmente, ha tenido la oportunidad de presentar sus creaciones en el marco del Festival de Jerez -en 2007 con De grana y oro y el pasado año con Bailando para mí- , pero en todos los casos había sido en la Sala Compañía, el espacio alternativo y para formatos pequeños. Por fin, va a ser en esta edición cuando una obra de su creación se una al nombre del escenario principal del festival, el Villamarta, por donde han pasado y pasan las mejores compañías y figuras del baile y de la danza española. Será el próximo sábado a las nueve de la noche y la artista se muestra, algo preocupada porque, conocedora como es del paño, confiesa que "pesan el teatro y el propio festival". Lo considera, así, una prueba, pero también "un paso adelante, un peldaño que sube". "A ver si es verdad que me lo merezco", exclama consciente de tener en su mano lo que había reclamado. Pero, a la vez, la bailaora se muestra diferente a como lo ha hecho en otras ocasiones, como si esa misma conciencia, lejos de angustiarle, le hubiera transmitido sosiego: "Me lo estoy tomando con mucha tranquilidad, declara. "Voy a ir a disfrutar, y al día siguiente pienso irme al parque a pasear a mi niño sin importarme nada más. Tengo la agenda llena hasta el mes de julio y lo que tenga que ser será".

Si es verdad que la maternidad cambia a las mujeres, también lo es que los años de oficio maduran a los artistas. Y María José deja traslucir sus años de lucha a través de esa distancia que pone con la que puede que sea su cita más importante. Pero, eso sí, combinándolo con mucho trabajo e hilvanado cada uno de los detalles de un espectáculo que ya ha pasado por las pruebas del ensayo general y el preestreno. "Todo va quedando bien -afirma-, aunque aún caben algunos retoques". La idea de esta nueva obra de la bailaora podría enlazar, por su nombre -Al compás del viento-, con un viejo proyecto suyo que se titulaba Los aires de Cádiz, pero María José aclara de inmediato que esta es otra historia. "La idea -relata- es tratar de plasmar los muchos viajes que me han llevado de Cádiz a Jerez a lo largo de mi vida y de combinar esos dos mundos. Es un viaje de un lugar a otro llevada por el viento, deteniéndome en los palos que más me han gustado de cada sitio y lo que he ido disfrutando con cada aprendizaje". En realidad, la bailaora no hace más que reflejar una trayectoria de ida y vuelta que ha ido marcando su vida desde que, con doce años, iba a tomar clases a la academia de la bailaora jerezana Angelita Gómez. Posteriormente, y tras su paso de un lustro largo por Sevilla en el por entonces llamado Centro Andaluz de Danza, el también bailaor jerezano Antonio El Pipa la llamaría para permanecer con él otros cinco o seis años. Finalmente, la conexión con la ciudad, que completa la Bahía desde detrás de San Cristóbal, se ha redondeado con otros lazos que ya no son artísticos. Razones, pues, no le faltan para ilustrar ese permanente viaje de ida y vuelta artístico y, a la vez, personal.

Para dar unidad e hilo argumental a la idea, la artista cuenta con un cuerpo de baile que -según María José- tiene peso propio, porque son ellas -Asun Armario, Natalia López y Julia Acosta- las que llevan el viaje. "Nos trasladan a mí y a los músicos. Lo que menos hacen es bailar", cuenta la bailaora, que también destaca la importancia de la música y las letras, compuestas por Juan Manuel Moneo y Pedro Pimentel. En el cante no se puede decir que haya escatimado, pues va a contar con la compañía de Luis Moneo, Juan José Amador y la colaboración de Carmen Grilo. Todo ello con la dirección de Paco Alfonsín y de la propia artista, que también se responsabiliza del movimiento escénico. Soleá por bulerías, guajiras, tanguillos, tientos-tangos, soleá, cantes de trilla y cantiñas serán los estilos que se sucedan en una función que va a contar con dos homenajes. Uno de ellos estará dedicado a Chano Lobato, con el que María José bailó sus primeras alegrías cuando apenas contaba cinco o seis años. Sobre el segundo de los tributos, la artista quiere conservar el secreto, aunque tampoco sea muy difícil de adivinar, dados los últimos acontecimientos habidos en el flamenco.

Que la artista no se muestre quejosa, no quita para que, como gaditana que es, insista en una vieja petición. Si con el estreno de De grana y oro, en esta misma sección, declaraba que "cambiaba veinte actuaciones fuera por una sola en el Falla", tres años después dice mantener la afirmación. "El espectáculo está dedicado a Cádiz y me gustaría presentarlo en Cádiz", concluye.

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