Manuel Díaz, El Fandi y Blanco, salen a hombros con el ganadero

  • La corrida de Joaquín Núñez del Cuvillo ofrece muy buen juego y se le cortan once orejas y un rabo en la corrida de las Fiestas de Exaltación del Guadalquivir

Ganadería. Seis toros de Núñez del Cuvillo, de muy buen juego en líneas generales y correctos de presentación. Todos fueron ovacionados en el arrastre, siendo el mejor lote el de El Cordobés y tercero, sobrero de otro devuelto por cojo, más áspero y muy encastado y con raza el sexto. El público quedó muy satisfecho del juego del ganado. TOREROS: Manuel Díaz 'El Cordobés', de tabaco y oro, estocada (DOS OREJAS) y pinchazo y estocada (DOS OREJAS). David Fandila "El Fandi", de rosa y oro, estocada (DOS OREJAS) y estocada (DOS OREJAS Y RABO). Antonio José Blanco, de blanco y oro, estocada (DOS OREJAS) y estocada y dos descabellos (OREJA). Incidencias. . Media entrada en tarde de calor con aire de levante. La corte de honor de las fiestas desfiló por el ruedo, antes del paseíllo, en tres enganches.

Buena tarde de toros en Sanlúcar de Barrameda, el encierro de Núñez del Cuvillo ha embestido con nobleza propiciando el corte de orejas y el triunfo de una terna que ha estado muy bien frente a los matices del ganado.

Porque entre la nobleza del primero y cuarto, y la boyantía de segundo y quinto, también ha habido un toro más áspero como el tercero y un sexto con raza y casta, de emotivas arrancadas, que ha subrayado la disposición y ganas de Antonio José Blanco, sin contratos, pero dispuesto a no perder una oportunidad como esta.

Manuel Díaz "El Cordobés" ha estado muy a gusto toda la tarde, su lote fue el mejor, y desorejó ambos toros. Con el primero fue torero ortodoxo, pasando muy templadamente la muleta por el excelente pitón derecho del toro. Vimos a un Cordobés con calidad y brillo.

Con su segundo ya cantaba el torero que iba a formar un lío con sus guiños y arreos al tendido. Otro toro de nobleza franca y dulce embestida, con el que armó una faena que tuvo el clásico arranque displicente de la casa, un intermedio muy serio sobre todo extenuando la embestida en una larguísimo redondo, y un postre de la casa a base de ancas de rana, media ración porque la cosa ya no está para muchos botes. El Cordobés encantó a los sanluqueños.

El Fandi cuajó una faena corta ante su noblón primero, con el que estuvo muy variado con el capote y, como acostumbra, espectacular en banderillas con un par cuarteando, otro a la moviola y un tercero al violín. El toro tuvo nobleza y motor para aguantar lances, puyazo, quites, pares con una segunda entrada en el tercer violín y una faena que remató Fandi con una estocada tendida.

A su segundo le cortó el rabo en una lidia en la que trabajó afanoso en todos los tercios. Esta vez en banderillas hubo dos cuarteos y un par al quiebro en tablas que puso al público a botar después de su clásico jugueteo corriendo al toro. Con la muleta, faena marca Fandila por los dos pitones, con un arranque de rodillas en los medios citando de largo, porque el toro daba para eso y más. Máximos trofeos tras la estocada.

El sanluqueño Antonio José Blanco estuvo a la altura de las circunstancias. Su primero fue toro con gas y que había que templar mucho para evitar que cabeceara en el engaño, tuvo empuje y gas y el torero, cuya arma es más la determinación y firmeza que ese oficio que tiene los que torean a diario, convenció de sobra a sus paisanos y desorejó al toro.

Más complicado fue el que cerró plaza, con mucha raza, un toro que echó casta en el capote de recibo y que más que arrancarse se disparaba hacia la muleta, con esa acometividad que engancha al público, pero que para un torero es como ver venir un ferrobús. De nuevo plantó cara el sanluqueño, con voluntad y firmeza, ligando la faena con un toro que caló en el tendido, oyendo al final el torero palmas por bulerías.

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