José Manuel Caballero Bonald, el “infractor de la palabra”, gana el Premio García Lorca

  • El poeta jerezano se alza con la sexta edición del galardón “por ser uno de los grandes artífices de la lengua española” y por “haber buscado un camino rigurosamente personal dentro de su generación”

Tras recibir el  Nacional de Poesía en 2006, José Manuel Caballero Bonald pidió, medio en broma medio en serio, que no le diesen más  premios en dos o tres años “porque si no algunas personas me van a dejar de querer”. Pasado escrupulosamente este tiempo, el escritor jerezano ganó ayer la sexta edición del del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca “por ser uno de los grandes artífices de la lengua española”, explicó Luis Muñoz, representante de la Residencia de Estudiantes y portavoz del jurado.

El nombre del ganador lo desveló el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, tras cerca de una hora y media de deliberaciones. Era la apuesta de la Universidad y de su representante, el catedrático Álvaro Salvador. Ya el año pasado llegó a la última votación, pero la alternancia entre un poeta español y otro hispanoamericano –regla no escrita del premio– hizo que ganase la candidatura del hispano-mexicano Tomás Segovia. Para esta edición, se barruntaba que se premiaría a un autor andaluz, “pero no por andalucismo”, explicó Álvaro Salvador. “Seguramente era necesario un reconocimiento a la poesía de aquí”. Así que el Premio Lorca no cruza en esta edición ni el Atlántico no Despeñaperros. Lo que sí traspasa son los convencionalismos en un poeta que se autodenomina como “un infractor de la lengua y de las convenciones sociales”.

Según Luis Muñoz, Caballero Bonald se ha distinguido desde su primer libro, Las adivinaciones (1952), “por haber buscado un camino rigurosamente personal dentro de la Generación del 50”. En su opinión, el poeta jerezano destaca “por la exploración del idioma, por los vocablos en desuso, por las zonas menos transitadas de la lengua, un poco al margen de los poetas de esta época, que utilizaban la base del lenguaje coloquial como materia de su poesía”. Por contra, Caballero Bonald “ha reflexionado con mucho rigor sobre las posibilidades contemporáneas del barroco, entendido no como retórica sino como laberinto, como proceso más largo para llegar a algunas zonas de la conciencia”.

Tras el fallo en el Palacio de Quinta de Alegre, todos los miembros del jurado, al ser preguntados por sus obras favoritas del premiado, destacaban su última obra: La noche no tiene paredes (2009). “Me encanta”, confesó Laura García-Lorca, representante de la Fundación Lorca. “Es un poeta que sigue con una enorme vitalidad, con la riqueza del lenguaje poético que siempre ha tenido”. En la misma línea continuó Luis Muñoz: “Con sus últimos  libros ha renovado su propia poética, la ha hecho más descarnada y ha encontrado continuamente correspondencias entre el pensamiento y la sensualidad, entre la sorpresa verbal y su particular camino de subversión íntima”.

Por su parte, la representante de la Casa de América, Julia Escobar, se mostró “muy contenta” por el fallo pese a que en principio defendía la candidatura de la uruguaya Ida Vitale. “Pero a Caballero Bonald lo consideramos uno de los nuestros, estuvo en Colombia y ha asimilado muy bien  en su poesía toda su experiencia americana”, añadió. Con todo, Ida Vitale tuvo “una buena recepción en el jurado”. Escobar también puso La noche no tiene paredes entre sus preferidos. “Me ha impresionado, ha dado todo lo que tiene y espero que vengan muchos más, pero ahí está sintetizado todo su saber”.

También sonriente tras el fallo se encontraba el representante en el jurado de la Academia de Buenas Letras , el catedrático Antonio Sánchez Trigueros. Aunque defendía la candidatura del granadino Rafael Guillén, apoyó sin reservas el premio para el autor de Summa vitae. “Una de las cosas que siempre me han gustado de Caballero Bonald es que en su poesía hay mucha narrativa y en su narrativa mucha poesía”. Para Sánchez Trigueros, es en este cruce de géneros donde ha sabido “dar ese toque de originalidad”.

Ya sentada en el microbús que trasladó a los componente del jurado, la representante del Centro Generación del 27, Aurora Luque, destacó que la  exigencia de Caballero Bonald es tan alta “que no se le conoce ninguna página floja, es extremadamente riguroso en su compromiso con el lenguaje. En su opinión, “ ha renovado la mitología de lo andaluz no sólo en en prosa, también en libros como Diario de Argónida”. Su exigencia es tan alta que no se el conoce ninguna página floja, es extremadamente riguroso en su compromiso con el lenguaje.

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