Manolo Bermúdez o la fidelidad creativa a la estética del toreo

  • El pintor gaditano ha seguido una carrera prolífica pero en su evolución artística siempre ha mantenido la inquietud de dirigir su mirada hacia el mundo del toro

Aunque hace más de cuarenta años que la capital no cuenta con plaza de toros, si se araña un poquito, aflora algo del esplendor de antaño y mucho más desde el lado cultural de la lidia. Es el caso del decorador e interiorista Manuel Bermúdez Aragón, cuyo trabajo es de sobra conocido en nuestra provincia, aunque se desconoce su entregada dedicación al dibujo de tema taurino.

Se desconoce en Cádiz, pero no en Madrid, Londres o México, que es donde van a parar sus colecciones de dibujos. Miembro del Club Taurino de Londres desde 1960, Bermúdez heredó la afición a los toros de su padre y fue constante espectador de los espectáculos taurinos en el coso de la plaza Asdrúbal, desde el tendido y el callejón, dirigiendo siempre una mirada estética hacia la lidia.

Bermúdez muestra en su estudio sus dibujos a tinta china de tema taurino, que desde Madrid viajan a todo el mundo. Un estudio a la antigua, lugar de trabajo y tertulia, punto de encuentro y taller con entrañables recuerdos y obras de Cherbuy, Torres Brú, el portuense Juan Lara, Venancio González, Rafael Parodi "Radi" y muchos otros... Compañeros y clientes pasan muy buenos ratos entre estas paredes cargadas de libros, lienzos, planos y proyectos... se habla de arte, de toros, de una ciudad que pierde su peculiar forma de ser con el paso del tiempo. Hoy coincidimos con el aficionado Juan Lamet, que cuenta sus impresiones de la corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla. Bermúdez prepara una exposición de paisajes urbanos para San Sebastián y entre su ultima colección de plumillas taurinas nos enseña trabajos de antaño que conserva: en el papel se han quedado Manolete, el maestro de San Fernando Rafael Ortega, Luis Parra "Jerezano", o el antiguo torero gaditano Ricardo Villodres ante la inconfundible barrera de la plaza de toros, que hoy solamente está ya en dibujos y fotografías, inmortalizada aunque derribada.

Junto a los nombres de los toreros salen las firmas de los grandes maestros del dibujo taurino de ayer, en las dos orillas del toreo: Ruano Llopis, Martínez de León, Navarrete, Pancho Flores... "Cuando se trata de toros, compradores y coleccionistas miran más hacia el dibujo que al óleo, que quizás tiene más restringido el mercado" comenta Bermúdez que trabaja con diferentes texturas de papel, pero preferentemente con tinta china. Una técnica que requiere "arrimarse" como si la sinceridad del combate con el toro también se plasmase en la cartulina. Dibuja momentos de la lidia que constituyen un verdadera tauromaquia, pero a la vez capta elementos anecdóticos, accidentales y a veces insustanciales a los que la plumilla le confiere otra dimensión: un banderillero saliendo de la suerte, un monosabio que salta de cabeza al callejón, un tumbo: "ya se sabe que en la faena hay una especie de sota caballo y rey de lances y pases y a veces hay que buscar más allá de ese repertorio. También estoy trabajando sombreando los dibujos" y además experimenta en otra serie de trabajos a color con un tono predominante cercano a la sanguina.

¿Veremos estos trabajos expuestos por nuestro rincón taurino?. Bermúdez tiene como principal enemigo al reloj: "la verdad es que tengo muy poco tiempo y todo este tema ya lo tengo canalizado en Madrid y México. Bermúdez responde mientras nos enseña un impresionante dibujo de los años sesenta de Luis Parra Jerezano, encargado por la organización de la Feria de la Vendimia de aquellos años: "será difícil, pero ya has visto cómo es este estudio, a la antigua, para los amigos siempre hay tiempo".

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