ARTE

Madrid: Semana de lo Artístico

  • La capital se convierte en una gran galería de arte desde mañana con el comienzo de una feria, ARCO, que se presupone negativa, al tiempo que Art Madrid se va consolidando como alternativa sólida

Cuando llegaba febrero, la cita madrileña era casi obligada para los amantes del Arte. ARCO centraba la atención de un mundo al que se acudía ansioso por encontrarse con un arte nuevo que, a casi todos, deslumbraba, ofendía, entusiasmaba… pero, sobre todo, no dejaba indiferente. Poco a poco, cuando nos fuimos haciendo mayores en casi todo, lo que se ofrecía en los pabellones de Ifema nos resultaba menos espectacular, más conocido y hasta más aburrido. Las deserciones se fueron dejando sentir y cuando se acudía a Madrid, se hacía más que nada por pura rutina y por encontrarse con un arte del que lo mejor estaba fuera de ARCO. Las galerías, sobre todo aquellas ajenas, por muchas razones, a la propia Feria, las instituciones y todo lo relacionado con el Arte, se ponían sus mejores galas y abrían sus ofertas a un público que llegaba de fuera para ver, mirar y hasta, a veces, comprar.

ART MADRID empezó su andadura paralela a la Feria importante. Al principio, de puntillas -como antes lo había hecho aquella flecha, que tuvo poca trascendencia-, más tarde con más entusiasmo y buscando nuevos horizontes. Ahora asentando unas bases que han encontrado el respaldo de muchos galeristas de importancia que han tenido en la Casa de Campo - sede de ART MADRID -lo que no le dieron en el Parque de las Naciones- donde se celebra ARCO.

Antes de que mañana se pongan en marcha los dos acontecimientos que van a centrar el febrero artístico del 2010, es bueno que sepamos a qué atenernos por si tenemos a bien llegarnos a Madrid.

ARCO se nos avecina, me temo, con muchas expectativas negativas. Se lo ha ganado a pulso por sus desastrosas actuaciones en torno a una selección parcial, injusta y llena de nefastos desarrollos. Los importantes nombres que han vuelto la espalda a la institución ferial del Parque Juan Carlos I han visto cómo existía una realidad que era imposible mantener. Encontrar el camino adecuado va a ser difícil, y mucho me temo que ya nunca será como antes. Que Basilea, Londres, París, Colonia…. le hayan echado la pata no puede extrañar a nadie. De todas formas en ARCO siempre habrá cosas interesantes que dejen huella, al menos, a la vista. La representación andaluza se reduce a Sandunga de Granada, JM y Alfredo Viñas de Málaga y la sempiterna presencia de Rafael Ortiz, esta edición con sus veinticinco años de feliz y trascendente trabajo en torno a lo artístico.

Por eso me siento atraído, este año más que nunca, por el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. Como en los ARCOS de los años ochenta, volveremos a tomar el metro de Lago y reencontrarnos con unos espacios que, creo, van a ser del gusto de muchos. Se nos anuncia la presentación de más de 440 artistas de todo el mundo, desde grandes maestros de la vanguardia histórica, como Picasso, Miró, Vasarely, De Chirico, Sonia Delaunay, Arman, Bonifacio, Torres-García o Le Corbusier; o de la segunda mitad del siglo XX, como Warhol, Richard Serra, Wilfredo Lam, Francesco Clemente, Botero, A. R. Penck, Julian Opie, Schnabel o Gerhard Richter, entre otros. O, por supuesto, los grandes nombres del arte español contemporáneo, como Tàpies, Antonio López, Canogar, Palazuelo, Torner, Arroyo, Chillida, Equipo Crónica o Miquel Barceló, entre otros muchos, o las generaciones posteriores: Evru-Zush, Verbis, Plensa, Carmen Calvo, Eva Lootz, Alexanco, Gonzalo Sicre, Pérez Villalta, Francisco Leiro.

Por último, un año más, la feria acoge grandes nombres de la fotografía contemporánea, como Chema Madoz, Thomas Ruff, Thomas Struth, Rax Rinnekangas, Marcos López, Alberto Schommer o artistas emergentes, como Gabriel Brau, Luis Vioque, Diego Opazo, Mario de Ayguavives, Germán Gómez, Xurxo Gómez-Chao, entre otros, en los que el nombre de nuestra Carmen Bustamante se nos hace imprescindible. Además, por si fuera poco, nosotros nos vamos a dar de cara con la nueva andadura de Carmen de la Calle, con esa galería que inaugura hasta un significativo título Espacio de la Calle. Allí nos toparemos con un bien escogido catálogo de artistas de las más variadas tendencias y abiertos a nuevas y emocionantes circunstancias. Obras de Juan Carlos Bracho, Cristian Domecq, David Escalona, Luis Gordillo, Paloma Peláez, Guillermo Pérez Villalta, Javier Velasco y Juan Carlos Toro asumen el compromiso de una galerista que, con un trabajo serio y riguroso, ha tenido el reconocimiento unánime y que, además, sirvió para que el arte de la ciudad de Jerez y Jerez mismo tuviera un sitio en el difícil y arriesgado universo artístico contemporáneo.

Junto a la galería jerezana, se presenta la granadina Ruiz Linares, que va a ofrecer piezas de Miguel Rodríguez-Acosta, Manuel Ángeles Ortiz, Ismael de La Serna, Pablo Picasso, Joaquín Torres García y Eduardo Chillida, nuestra historia reciente de un arte que ellos hicieron permanentemente joven.

También la feria acoge grandes nombres de la fotografía contemporánea, como Chema Madoz, Thomas Ruff, Thomas Struth, Rax Rinnekangas, Marcos López, Alberto Schommer o artistas emergentes, como Gabriel Brau, Luis Vioque, Diego Opazo, Mario de Ayguavives, Juan Francisco Casas, Germán Gómez, Xurxo Gómez-Chao, entre otros.

Me interesa algo que va a tener lugar en esta edición, la creación de la Colección Art Madrid de obra única sobre papel, cuyo objetivo será la adquisición de obra sobre papel de artistas contemporáneos españoles, con el único requisito de que ha de ser obra original, no seriada. Dentro de la misma tendrá cabida, por tanto, cualquier técnica pictórica sobre papel, exceptuando las de reproducción gráfica. La colección, además, comprenderá obras creadas exclusivamente en los últimos 40 años. Las compras se realizarán durante la feria, entre los distintos stands de las galerías participantes en la misma. Art Madrid pretende que su colección sea dinámica, lo que significa que no se limitará sólo a mostrarla en el futuro, en ediciones posteriores de la feria, sino que se creará un programa de itinerancia mediante acuerdos con distintos centros culturales y espacios públicos, de tal manera que la colección se difunda por todo el territorio español y sea conocida por el público amante del arte. Cosa que se debe tener en cuenta, sobre todo, cuando las ideas brillan por su ausencia y, en ocasiones, no se tiene una programación adecuada que presentar.

Por eso, estamos llamados a un fin de semana grande que, además, podemos si queremos guardar inmensas colas, admirar a los impresionistas -también algunos simbolistas- de la colección que habitualmente se presenta en la Gard D'Orsay de París. ¡Que ustedes lo disfruten!

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