"Llega un libro formidable pero, sobre todo, llega un autor único"

  • Rodrigo Fresán define 'El oficinista', la novela de Guillermo Saccomanno ganadora del Premio Biblioteca Breve, como "una obra maestra que trasciende la desolación"

El Museo del Mar de Barcelona acogió ayer una extraordinaria concentración de primeras firmas de la literatura en castellano con motivo del fallo del premio Biblioteca Breve, el buque insignia de Seix Barral. José Manuel Caballero Bonald, Rosa Montero, Pere Gimferrer, Ricardo Menéndez Salmón (los cuatro miembros del jurado junto a la editora Elena Ramírez) consagraron ayer al argentino Guillermo Saccomanno y su novela El oficinista como la primera gran sorpresa literaria de 2010. El afortunado recibe 30.000 euros, la publicación de la obra (a la venta el 23 de este mes) y el refrendo de los colegas congregados ayer en las antiguas atarazanas, caso de Eduardo Mendoza, Ray Loriga, Ignacio Martínez de Pisón, Enrique Vila-Matas (que presentará en primavera su debut en este sello tras su salida de Anagrama) y un largo etcétera.

¿Qué tiene El oficinista para que Rosa Montero hable de ella como "un verdadero suceso literario" y Caballero Bonald defienda "su estilo severo, telegráfico, que deja una huella imborrable"? De explicarlo se encargó el autor argentino Rodrigo Fresán, amigo de Saccomanno desde hace años ("fue él quien me publicó mi primer cuento", explicó el autor de Historia argentina), dado que una enfermedad leve impidió al galardonado viajar a Barcelona. Fresán citó a Kafka, a Ballard y al Roberto Arlt de Los siete locos para indagar en la singularidad literaria de Saccomanno: "Me alegra mucho que reciba el Biblioteca Breve porque, por vaivenes editoriales, la obra novelística y de ficción de este autor galardonado en Argentina con el Nacional de Literatura no es conocida aquí aunque sí lo sea su labor como guionista de cómic e historietas. Como ocurrió a este lado del Atlántico con Piglia o Alan Pauls, este premio tan definitivo e importante le llega en la plenitud de su talento".

Nacido en Buenos Aires en 1948, el autor de El oficinista se dedicó durante años a la publicidad. Desde hace dos décadas vive retirado en la localidad balneario de Villa Gesell, dirige talleres de narrativa y colabora con el diario argentino Página/ 12.

"Este libro es un tanto extraño en la trayectoria de Guillermo. No son historias a lo Carver como las de Animales domésticos. Tampoco se trata de una novela policíaca, como Prohibido escupir sangre. Ni tiene que ver con la trilogía con la que conquistó el premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón, en la que se incluye Un amor argentino, donde fabula el romance entre Eva Perón y Roberto Arlt". "Estamos", continuó Fresán, "ante una fábula moral y política, muy crítica con las clases medias. Es la historia de un hombre gris capaz de soportar cualquier humillación con tal de conservar su trabajo. Hasta que se enamora de una secretaria y sueña con ser otra persona".

Tan atípico como el protagonista es el paisaje de ciencia ficción que contempla desde su ventana, donde perros clonados ladran bajo la lluvia ácida. "Esa soledad infernal, ese entorno terrible y atmosférico que convierte a sus habitantes en seres miserables y despiadados, son piezas clave de esta novela de ciencia ficción antiutopista", rubricó Rosa Montero. Y Rodrigo Fresán apostilló: "Llega un libro formidable pero, sobre todo, llega un autor único".

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