Lección magistral de Hermoso

  • El rejoneador navarro corta tres orejas y abre la Puerta Grande en el primer festejo de la feria bilbaína · Sobria actuación de Bohórquez · Hernández, con el peor lote, derrocha casta

Comenzaron las Corridas Generales de Bilbao 2008, un abono con unos carteles de primera, donde los pilares fundamentales son los sevillanos José Antonio Morante de la Puebla y Manuel Jesús El Cid junto a Enrique Ponce, Julián López El Juli, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera. Todos ellos harán doblete.

El aperitivo de ayer fue un festejo de rejones en el que lució el sol y en el que se lució como maestro el astro Pablo Hermoso de Mendoza, que se ha recuperado de un bache primaveral preocupante. Hermoso cortó tres orejas y abrió la Puerta Grande. El torero navarro, que contó con el mejor lote, destacó al parar arriesgadamente al noble segundo, un astado con calidad. El navarro conquistó al público con el flexible Silveti, que se pasó a escasos centímetros tanto del pecho como de la grupa la cornamenta del toro. Las banderillas cortas y el adorno del teléfono fueron el epílogo de una faena con temple que remató de rejonazo y que fue premiada con una oreja. Hermoso se lució con el excelente quinto, un toro de los que descubre a los malos toreros. Y como este no es el caso, Hermoso disfrutó de lo lindo y emocionó al público bilbaíno. Chenel toreó, hizo quiebros, se gustó, sí, hasta se gustó este caballo-torero, sacando pecho, provocando al burel y dando auténticos muletazos. Y es que Chenel es una auténtica joya. Hermoso, en un nuevo apretón de tuerca, puso al público en pie con Fusilero con espectaculares piruetas en la cara del toro. Cerró con las cortas, montando a Pirata. En la faena, compacta, sin tiempos muertos y de gran altura tanto en su concepción como en ejecución, prendió con acierto las banderillas. Mató de rejón, con efecto fulminante y fue premiado con dos orejas.

Fermín Bohórquez se mostró sobrio y campero ante su lote. Con el que abrió plaza, un toro noble, con querencias a tablas, realizó una faena para aficionados, que sin embargo no caló en el público. A lomos de Melero, miel en la ejecución de un par a dos manos, aunque prendió los palos de manera desigual. Cerró con tres banderillas cortas. Con el manejable cuarto, el jerezano brilló especialmente en un par a dos manos con Nevado. En el epílogo cosechó palmas con la suerte de la rosa. La labor se desmoronó con un estrepitoso fallo con los aceros.

El jovencísimo Leonardo Hernández, que tiene un mérito increíble al subirse a un caballo tras el gravísimo percance por el que perdió la visión en un ojo, derrochó casta y se quedó sin premio alguno por el fallo a la hora de matar. Dio la cara ante el peor lote. El tercer toro saltó de salida al callejón. Astado manso y complicado al que Hernández consintió mucho con Amatista en una labor que fue a más y resultó vibrante en varios pasajes. Hernández rozó un trofeo tras la actuación. Pero el toro tardó mucho en caer tras un rejón de muerte. El rejoneador echó pie a tierra y finiquitó al astado tras tres descabellos. Con el parado sexto, brilló especialmente con Verdi, con el que hizo tres quiebros espectaculares, con un primero de infarto y un segundo en el que la cabalgadura salió tropezada. De nuevo, estuvo desacertado en la suerte suprema.

La tarde tuvo un nombre, el de Pablo Hermoso de Mendoza, que dictó lección magistral en la plaza de Vista Alegre, de donde salió en hombros por la Puerta Grande y dejó patente que su reciente bache fue un mal sueño primaveral ya superado.

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