Los Lagartija Nick originales viajan hoy con Hipnosis al 91

  • Los granadinos que dinamitaron la dictadura del pop ochentero recrean hoy en la Bomba su álbum de presentación

Se acabaron los 80. Incluso se acabaron los 80 en Granada, la ciudad andaluza más ochentera. Antonio Arias, el granadino lisérgico, ha abandonado 091, esa banda tan castiza, y ya borda a los Electric Prunes. Corre electricidad por sus venas. Busca cómplices para lo que quiere perpretar. A uno lo encuentra en KGB, un grupo punk que grabó un single sobre Treblinka, se llama Eric Jiménez y su destino es percutir en la órbita de Los Planetas. Al otro, Juan Codorniú, tiene que ir a buscarlo a Algeciras. Después llega Miguel Ángel Rodríguez. Ya están todos. Se desata la tempestad.

Sonic Youth y My Bloody Valentine ya existían, pero no en España. Aquí todavía cahpoteábamos en una vanguardia muy vieja y en bonitas canciones pop, lo que se llamó la movida. "Tu ojo fija toda su atención en una expresión/tu mente espera una voz en off que evita la explosión". Así empieza todo, así empieza el primer corte de Hipnosis, No lo puedes ver. El asunto acaba con un tiro en la cabeza. Eso es una carta de presentación.

Es el año 1991. España se cree un país moderno y por eso el disco más vendido del año es Bachata rosa, de Juan Luis Guerra. En ese escenario salta al vacío Lagartija Nick, que es como se hacen llamar estos cuatro músicos, y van a coincidir con otra tormenta, ésta internacional, el Nevermind de Nirvana. Las cosas están cambiando, qué duda cabe.

En determinados círculos, no demasiado amplios, la irrupción de los granadinos es una ventana a otros mundos. Antonio Arias adora al dios Syd Barret, el loco espíritu del primer Pink Floyd, y por eso escribe Dejad de ver a Dios/no es un misterio/encontrar amor es ver el lado oculto en el exterior, que es como empieza otra de las piezas claves del tratamiento hipnótico, El mundo desaparecido de los guantes.

Están experimentando con el sonido y su aliado es Fino Oyonarte, que se ha hecho en Los Enemigos, unos malditos de los 80. Entre todos convierten este álbum en una pieza imprescindible de la historia de nuestra música. Dice Blas Fernández en su blog La Ventana Pop: "Hipnosis fue un mazazo, sí, un deslumbrante destello para aquella generación que se distanciaba del pop español de los 80".

Hoy, tanto tiempo después, regresa el tratado hipnótico, el muro de sonido. Los Lagartija Nick originales, los cuatro músicos del apocalipsis,se han vuelto a juntar en una gira que recala esta noche en el antiguo aulario de La Bomba (hoy edificio de La Constitución) dentro del ciclo Campus Rock a partir de las 21 horas, para volver a interpretar las once piezas de este trabajo. Atrás queda una singladura compleja, una desintegración, y un disco histórico, como el Omega, con Enrique Morente.

Antonio Arias, una de las grandes figuras del rock andaluz, cierra el círculo, vuelve a juntarse con sus demonios y truenan las guitarras del viejo himno: "Nadie dice nada..."

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