Juan Rey gana el Cortes de Cádiz con un fresco sobre las migraciones

  • El autor consigue el VI premio iberoamericano de relatos con 'Nuestro amigo Mustafa'

Nuestro amigo Mustafa divisa los perfiles del sur hispano como la tierra prometida desde una ventana en Tánger. Nuestro amigo Mustafa se aparece, después de muerto, en la terraza de un bar para contar su historia. Nuestro amigo Mustafa rompe tabúes para ofrecerse a La Parca, en tierra de nadie. Nuestro amigo Mustafa se hace de agua, de mar, del mar, ante cientos de ojos ciegos. Nuestro amigo Mustafa, en fin, es la obra con la que el escritor Juan Rey consiguió ayer el VI Premio Iberoamericano de Relatos Cortes de Cádiz. Nuestro amigo Mustafa es la luz de un fresco pintado con los colores de la realidad.

"Es un libro compuesto por más de una docena de relatos que comienzan con Nuestro amigo Mustafa, que es el protagonista de cada uno pero que no es la misma persona", aclara el ganador del certamen que se siente "muy contento" y "agradecido al Ayuntamiento de Cádiz y al jurado" por esta distinción dotada con 9.000 euros y con la publicación del libro en la colección de relatos Calembé.

El profesor de Comunicación de la Universidad de Sevilla, que se presentó al premio "con la esperanza de ganar" pero con "ninguna certidumbre", eligió el nombre de Yahia Ibn Málik para esconder su identidad y el título Relatos del Estrecho, como seudónimo de su obra.

Los sueños, los fracasos, los triunfos, las aspiraciones, las aventuras y desventuras que entrañan los fenómenos de la inmigración y la emigración son los inspiradores de un conjunto de relatos "hilados transversalmente" por este tema común y por el nombre de Mustafa.

Para su confección, Rey ha bebido "de noticias reales" pero, sobre todo, de su "íntima relación" con el Magreb y, en especial, con la ciudad de Tánger, "donde siempre paso casi medio año", revela. De su conocimiento profundo de la realidad de la otra orilla surgen cuentos fantásticos como El aparecido o Un rostro de agua, descarnados como El muchacho que murió de melancolía o La caducidad del héroe, alentadores como La ventana o apuntalados en la realidad como Cuatro disparos, basado en la muerte de un marroquí a manos de un español durante una discusión. "El guardián de los recuerdos, el último cuento, funciona también como cierre. Es una revisión, incluso una distorsión, de las historias anteriores", acierta el galardonado que se lamenta de la mala suerte de los marroquíes "que tienen un país precioso pero una clase política nefasta".

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