Josep Colom, la madurez brillante

Ciclo de conciertos de cámara. Tiempo de Cambios. En torno a la Constitución de Cádiz 1812-2012. Programa: Beethoven: Sonata nº 10 en Sol Mayor op. 14; Sonata nº 21 en do mayor op. 53 (Walsdestein) y Sonata nº 32 en do menor op. 111. Lugar: Iglesia del Carmen. Día: 14 de febrero. Asistencia: Aforo completo.

Josep Colom abrió el ciclo de conciertos de cámara 'Tiempo de cambios. En torno a la constitución de Cádiz 1812-2012'.

Este nuevo ciclo, patrocinado por el Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812, y por Acción Cultural Española, viene a continuar en cierta medida al que se celebró hace escasamente diez días, 'Viva la Pepa', de música en Las Cortes gaditanas, pero con la diferencia de que este nuevo que ahora se ha iniciado, nace con la vocación de durar hasta el mes de noviembre, a razón de un concierto mensual, salvo la parada estival de julio, agosto y septiembre, en que no habrá representaciones.

Parte de la programación de Tiempo de Cambios es también el III Seminario Campus Clásico, con la colaboración de la UCA, y en el que Yvan Nommick disertó previamente sobre la vida y obra de Beethoven.

De nuevo la iglesia del Carmen fue el escenario para la inauguración, y a pesar del frío siberiano que nos envuelve últimamente, y pese a que el Barcelona acaparaba la atención de los más deportistas, y el Falla la de los más carnavaleros, la iglesia del Carmen se llenó hasta arriba para disfrutar de un excelente concierto centrado en las sonatas para piano de Beethoven. Para que luego digan que no hay afición…

Si hace poco más de una semana pudimos disfrutar de una especial, cuidada y mimada interpretación de dos sonatas de Beethoven en las manos de Perianes, el pasado martes tuvimos la ocasión de ver una interpretación de otras tres sonatas del genio de Bonn, esta vez desde la madurez consagrada de uno de los pianistas que, a sus 65 años, sigue interpretando a Beethoven con la fuerza y el carácter necesarios para hacer llegar al público la obra beethoveniana.

Josep Colom, maestro de maestros, no es la primera vez que nos visita, ya que acudió al I Festival de Música española de Cádiz como solista con la Orquesta Ciudad de Granada, y posteriormente a principios de 2011 lo pudimos ver en el Teatro Villamarta de Jerez. Sus actuaciones siempre han contado con el respaldo del público que ha sabido apreciar a uno de los mejores y veteranos pianistas del panorama español.

El concierto del martes 14 se planteó sobre la base de tres sonatas de tres fases diferentes de la vida del compositor, queriendo ser una evocación del paso del clasicismo musical al inicio del romanticismo. Y ahí la conexión con el Cádiz de 1812, testigo de ese cambio de tendencias musicales del clasicismo a los albores del romanticismo.

La primera de las sonatas, la nº 10 en Sol mayor, nos sorprendió a todos un poco fríos, incluso a Colom, sin duda por la temperatura reinante en el Carmen. Sin embargo desde el comienzo de la segunda sonata Waldestein, la melodía, el misterio y la belleza de la partitura salieron a relucir de un Josep Colom totalmente empatizado con el público, pese a su natural timidez.

Con la tercera sonata, la nº 32 en do menor op. 111, una de las últimas sonatas que compusiera Beethoven, la magia y el misterio de la música llenaron el espacio de la iglesia del Carmen, a través de las manos de un Josep Colom que tradujo la impetuosidad del maestoso y del allegro con brio ed appassionato de la introducción de la sonata, para luego introducirnos en la Arietta, adagio molto, semplice e cantabile, y sus variaciones, en un final de concierto verdaderamente magistral.

Como el propio Colom dijo al finalizar, poco más se puede interpretar después de tocar esta sonata. No obstante, a petición del público, nos regaló como propina una de las Bagatelas también de Beethoven. Bravo.

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