José Pettenghi ironiza sobre la educación religiosa de su infancia

  • El gaditano presenta esta tarde en Quorum su cuarta obra, titulada 'No estés eternamente enojado' · El autor hace un viaje al pasado "pero sin revanchismo"

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Ironía pura y viaje a la educación escolar de su infancia, aquella de los años 60 en los que todo se centraba bajo el foco de la religión y un Dios que exigía y metía mucho miedo. Pero es un viaje al pasado sin ánimo de revanchismo y sin ajuste de cuentas, sino una manera crítica de mirar hacia aquella educación: "Perdona a tu pueblo Señor, perdona a tu pueblo, perdónale Señor. No estés eternamente enojado....".

José Pettenghi Lachambre presenta esta tarde a las ocho en la librería Quorum, la empresa editora, su cuarto libro titulado precisamente No estés eternamente enojado, frase tomada del clásico canto religioso.

Este gaditano, licenciado en Ciencias y catedrático en Biología ha cambiado totalmente de registro con esta especie de ensayo tras unas obras históricas: El Instituto Columela, 125 años de Enseñanza Secundaria en Cádiz (1988); La escuela derrotada: depuración y represión del Magisterio en la provincia de Cádiz entre 1936 y 1945 (2005) y El trágico destino de los Gobernadores Civiles de Cádiz en la II República (2009).

De una limpieza en casa también puede salir una obra literaria. Pettenghi se encontró que todavía conservaba en casa el Misalito Regina y La historia sagrada de SM, dos de las publicaciones que entonces se utilizaban en las escuelas. Es el recuerdo del choque que tenían los niños entre lo que decía la ciencia y la historia sagrada, entre el saber y el creer: "Había una contradicción entre la educación religiosa con la formación científica. Cuando empecé a hacer la carrera de Ciencias todo aquel control mental de la educación religiosa se desmoronó pero sin odio". Como curiosidad, este laicista convencido afirma que el único suspenso que ha sacado en su vida ha sido en la asignatura de Religión.

Pettenghi reconoce que esta obra es "un salto al vacío" escrito con un tono "irónico y descreído", si bien aclara que no se trata de una obra de risa: "Es una mirada al pasado infantil pero despiadada".

El autor no quiere que este viaje a su infancia se quede en la superficialidad sino que sirva también para hacer una reflexión hacia el mundo actual. Se trata de un alegato a favor del laicismo "pero no excluyente". Pettenghi entiende que la práctica de la religión debe ser algo privado e íntimo y no cree que la escuela sea un lugar en el que tenga cabida la misma.

El libro tiene muchas ilustraciones de estos libros y obras recuperadas y algunos carteles de películas antiguas. Curiosamente, los libros y la cultura aparecía "como algo malo y precisamente al final lo que obtenían en muchos era el efecto contrario".

Este gaditano, que es articulista de este periódico desde el año 2004, reconoce que se lo ha pasado genial en la elaboración de este libro "ya que he destilado muchos recuerdos familiares y escolares pero no hay que verlo como un libro nostálgico, sino como algo muy crítico y actual".

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