La mirada de José María García se multiplica en Voces en el Museo

  • El escritor abulense afincado en El Puerto se sirvió de la mirada de anteriores "voces" para profundizar en 'La Sagrada Familia' de Rubens · El novelista se alejó de los tópicos a la hora de hablar de la pieza

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La Sagrada Familia de Rubens fue la obra en la que el escritor abulense José María García López centró su atención cuando aterrizó por vez primera en el Museo Provincial de Cádiz. Se fijó en esta pieza porque precisamente otra obra del pintor flamenco ocupó la portada del libro que acababa de publicar en esa fecha sobre el barroco sevillano: La ronda del pecado mortal (2002)

Pero no es éste el único motivo que le llevó a escoger "este pequeño cuadro", centro ayer de todas las miradas que asistieron al Museo de Cádiz para atender a una nueva sesión de Voces en el Museo, que organiza la Delegación Provincial de Cultura junto a la Asociación Qultura y Cajasol.

Horas antes de su intervención en la pinacoteca provincial, García López avanzaba algunos de los aspectos más reveladores que, desde su punto de vista, dan vida a La Sagrada Familia. "Mi intención es, en contra de lo que me sugirió la asociación, hablar bastante de esta obra, para luego dar un giro de tipo literario e interpretativo de la pieza. Aunque me dejaré llevar por la improvisación".

No obstante, este licenciado en Filología Hispánica tenía claro el guión de su participación en Voces en el Museo. Una guía orientativa en la que tenía previsto comenzar con la grata casualidad que un día le llevó a conocer este "cuadro pequeño, ubicado en un museo pequeño de una ciudad pequeña".

Rubens y el barroco tampoco quedaron exentos de su intervención. De hecho, habló de él a este medio como un creador prolífico, cultivador de todos los géneros y de formación interdisciplinar.

También mencionó el barroquismo que, inevitablemente, inundó su vida. "Rubens era un pintor estoico y senequista, pero contradictorio al mismo tiempo, como muestran muchos de los rasgos que caracterizan su vida y su pintura".

Otro de los puntos curiosos que tocó a lo largo de la tarde noche de ayer fue la mirada. "Me gusta la manera de mirar de la gente, me emociona cuando alguien mira con atención un cuadro o una película en el cine. Hay mucha variedad en las miradas. Están las que atienden a la orden de ir al museo; las hay perplejas; están las miradas didácticas de los que explican", dice convencido el novelista. Tanto es así que, a modo de contrapunto, tampoco quiso dejar atrás la mirada de las otras "voces" que con anterioridad han pasado por el Museo. La de Gamoneda o de Felipe Benítez Reyes fueron algunos de los ejemplos que mencionó.

Fue así como paulatinamente llegó a las figuras que componen la obra. De ellas dijo que pese a ser "figuras tópicas, he descubierto alguna sorpresa en la manera en que se reflejan. He visto que tienen una fuerza más crítica o libre que el que representa el tópico de La Sagrada Familia. Algo que está por encima incluso del propio Rubens". Precisamente se centró en una de las figuras, San José, de la que hizo una comparación literaria "a raíz del texto de un escritor muy querido que me ha arrojado cierta luz para aplicar la mirada a ese cuadro", avanzó.

Como escritor que ha tocado prácticamente todos los géneros -desde poesía, novela o ensayo-, puso de manifiesto que "es aunque no es posible definir con la palabra lo que alguien manifiesta con un pincel, se puede interpretar o traducir gracias a la intercomunicación existente entre las artes". Y así lo hizo.

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