Joaquín Leguina lucha por separar literatura y política

  • El autor se declara "no sectario" al no introducir la política en sus obra para "adoctrinar" y aunque se considera socialdemócrata, está en proceso de hacer que los lectores olviden su ideología cuando se acercan a lo que escribe

Las Presencias Literarias organizadas por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la Universidad de Cádiz se trasladaron ayer al Baluarte de la Candelaria, emplazamiento de la XXIII Feria del Libro.

El protagonista, el escritor Joaquín Leguina, disertó ampliamente sobre su trayectoria literaria y su trabajo de novelista al hilo de las preguntas formuladas por Lalia González Santiago, directora de La Voz de Cádiz.

En un ameno cara a cara, que comenzó a las 19.30 horas, donde hubo también participación de los asistentes al acto, Leguina intercaló reflexiones, recuerdos y anécdotas de un hombre de su trayectoria política, de la que él mismo se considera "personaje secundario", y que abarca desde la presidencia de la Comunidad de Madrid hasta el cargo de diputado del Congreso por dicha comunidad.

Lalia González lo presentó al comienzo de la charla como autor "díscolo, heterodoxo y libre" que "juega con el lenguaje diestramente", y a continuación disertó sobre la relación, en el caso del escritor, entre política y literatura.

"El escritor que es político es doblemente sospechoso", dijo con humor Leguina que, aunque se declara un "socialdemócrata que no cree en las virtudes del capitalismo", afirmó haber luchado por separar una cosa de la otra a lo largo de su trayectoria, de hacer que olviden su ideología. De la política confesó que "es un oficio-escaparate para ver pasar a la gente y que sirve para escribir".

Dijo que nunca ha sido un bestseller y que la crítica de los "periódicos-galaxia" (los que hablan de grandes cosas) le ha tratado bien. No obstante, de su relación con los lectores destacó que se los ha tenido que ganar poco a poco precisamente por los prejuicios que lleva implícita la asociación ente sus dos actividades profesionales.

Joaquín Leguina se considera un "no sectario" que no hace novela política como podrían ser Raza, de Jaime de Andrade (alias de Francisco Franco), o Así se forjó el acero, como ejemplos de obras situadas en dos polos ideológicos diametralmente opuestos, fascismo y comunismo.

Al respecto, el escritor opinó que hay que "meter la política en el discurso literario pero no adoctrinar", porque "más que la ideología está la voluntad de contar y emocionar", aseguró.

Preguntado por sus referencias literarias, Leguina eligió como favorito a Gustave Flaubert, aunque sus gustos transitan desde los bestseller hasta los clásicos como Benito Pérez Galdós o Pío Baroja.

De su relación con el séptimo arte aseguró que en los últimos años no ha recibido propuestas para adaptar alguna de sus obras a la pantalla grande.

Al hilo del tema, dijo que tampoco espera que ocurra ya que, según sus palabras, en España funciona aquello de "Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como", la tradición del director-orquesta, o lo que es lo mismo, sus películas no se adaptarán al cine porque los grandes nombres como Almodóvar o Amenábar no se dejan engatusar por historias que no salen de sus manos.

Con motivo de la conmemoración de los cuarenta años del Mayo del 68, Joaquín Leguina calificó el acontecimiento de "revuelta sin ningún sentido", y ejemplificó sus palabras en la anécdota del encuentro de Fernando Arrabal con Samuel Beckett, en la que el dramaturgo español confesó estar allí "haciendo la revolución para cambiar el mundo" , a lo que el literato irlandés respondió en relación a los jóvenes contestatarios: "todos serán notarios" el día de mañana.

Sí se implicó más cuando irrumpió en la charla la Guerra Civil Española, acontecimiento que no trata en sus obras como foco principal sino que siempre aparece como "dato, tragedia, recuerdo". Además añadió que "no creo en la memoria histórica, sino en la personal".

La periodista Lalia González destacó la impresión que le causa ver que Leguina es "más feliz ahora que cuando era político", a lo que el escritor respondió con un "sí..., pero" si fuera con "treinta años", para acto seguido calificar la labor política de "dura y gratificante", al mismo tiempo.

En los últimos minutos de la intervención, Joaquín Leguina habló de su labor literaria y su más inmediato proyecto, una nueva novela con el título provisional de Bajo el palio de la luz crepuscular, en referencia al tema musical de Jorge Sepúlveda Mirando al mar.

Se ve en condiciones de abordar por qué está dejando la política dentro de su producción literaria y en su nuevo libro, novela de casi 400 páginas aún en producción, inserta dos voces narradoras, una personal y otra omnisciente para trasladar al lector "la política desde la visión de un triunfador".

Al término de su intervención en el Baluarte anunció que su próximo proyecto, que espera acabar a finales de este año, es "descaradamente personal , arriesgado" y con él va a "desnudarse en lo sentimental".

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