Jesuli de Torrecera no consiguió cambiar la moneda en Sevilla

  • La corrida de Palha, muy seria, correosa, dura, mirona y con peligro, escondió un toro importante: el ovacionado quinto, un toro capaz de cimentar una carrera

Iba a por todas, hambriento de un triunfo que le hacía mucha falta para salir de ese bache de tres, cuatro corridas al año

La tarde era de esas de trazar una raya, como Francisco Pizarro en la playa de la Isla del Gallo: "De este lado se va a España, donde tendréis pobreza, miseria y cochambre. A este otro lado se va al Perú". Oro a patadas.

Era la raya que se trazaba Jesuli de Torrecera: abrir con fuerza el camino de ser figura del toreo en plazas de primera o el teléfono sin sonar.

Los toreros coinciden en el Hotel "La Rábida", en la calle Castelar. Algún que otro periodista trincón en busca de entradas y muchos amigos. La gente de El Puerto espera en la Bodeguita San José, de montañeses de Valdáliga. ¡Ojalá le embista bien un toro o a Jesuli de Torrecera!

Pero el hombre propone, Dios dispone y el toro descompone. Una corrida de Palha muy seria, dura, correosa, con peligro, mirona y con mucho que tragar

-Pero el toro de la tarde fue para Jesuli.

-El mejor de la corrida pero no un toro bueno: mucha transmisión y esas tres primeras arrancadas encastadas, eslabonadas, casi fieras, muy emotivas. Lo que los taurinos dicen importantes porque cotizan al cambio de cortijos por femorales.

-Pues eso. Hay días en que los toreros tiene que tirar la moneda al aire y jugarse la cornada o la gloria.

-Eso lo dice usted porque no pone los muslos.

-Por eso tengo un bar en la calle Castilla en vez de tener el manso.

El toro fue a morir a tablas y no consiguió cambiar Jesuli la moneda en Sevilla. A "Gatón", cinqueño y ya desechado en esta plaza la feria anterior, le aplaudían en el arrastre.

Fue una tarde de gran ambiente en La Maestranza con mucha gente de nuestro rincón, devotos de Jesuli. Los futbolistas Quino y Melli, partidarios del Torrecereño y que no pudieron ir a la corrida, encargaron al bético Gregorio Conejo que les informara por el móvil de cómo iba su torero.

Pero la tarde fue para El Fundi, veterano del Vietnam, que venía a Sevilla con muchas ganas y se la jugó. Sus dos toros se lo pusieron muy difícil pero echó mano a la chaquetilla y sacó un papelito.

-El carné de torero, que con 42 años aún no le ha caducado. Es como uno de esos viejos lobos de mar, con mejillones en los güevos.

Y salta el de la calle Castilla.

- Porque ha tirado la moneda.

-Eso es muy fácil de decir.

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