Javier Sánchez Menéndez dice que es un poeta de la existencia

  • El gaditano ha publicado una revisión de su obra 'Una aproximación al desconcierto'

El poeta gaditano Javier Sánchez Menéndez es el autor de Una aproximación al desconcierto (v.2.0) (editoria SIM/Libros), la versión dos de un libro que vio la luz en abril de 2011, y que está corregida y modificada porque la poesía "es algo que siempre está vivo y que no solo se limita a la escritura y en mi caso concreto -continúa- yo vivo con la poesía, y si hay algo que después de su lectura y revisión requiere modificación, se cambia".

Sánchez Ménendez, que lanza este libro después de 15 años sin publicar poesía, "no por inseguridad, sino porque para mí la poesía es la esencia de la vida y quiero que lo que salga, salga lo más puro posible", dice "considerarse un poeta de la existencia y la poesía es algo tremendamente desconcertante, ya que si la vives con intensidad, cada acción o cada contemplación que realices en tu vida, te provoca ese desconcierto, que no es más que la búsqueda de los matices".

"Busco los matices e intento abandonar los desvíos -prosigue el escritor-, porque si se consigue una poesía repleta de matices, se llega a lo que es la poesía pura; pero para llegar a encontrar los matices, tienes que pasar por el desconcierto. Y si se hace una valoración de mi poesía desde 1983 hasta este momento, ahora estoy realizando una aproximación al desconcierto, pero todavía no he encontrado el desconcierto pleno, que es donde se hayan los matices".

En este sentido, Sánchez Menéndez asegura que "aunque parezca complicado", las personas que "han leído mi obra desde el principio han visto que intento ir por ese camino, porque si alguien se lee uno de mis primeros libros y se lee este último, siempre está la misma voz, un poco más pura, más rica"

Una aproximación al desconcierto (v.2.0) tiene tres partes. Con la primera, titulada Las limitaciones del lenguaje, el autor cuenta que "pretende aproximarse al desconcierto a través del lenguaje", mientras que Ataques de cordura "es lapsus e ictus, haikus, poemas de muy breve extensión que pueden ser el descanso o el punto medio del libro". Por último, Clase particulares "es el punto en el que el poeta se encuentra en el desconcierto, y culmina la obra con una coda final que se llama Segunda inclinación, que cierra esa aproximación al desconcierto", explica.

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