El lirismo y la ironía de los 'Intervalos' de Carmen Calvo se muestran en el CUC

  • El Centro Unicaja de Cultura acogió ayer la inauguración de una exposición formada por 34 piezas de la artista valenciana, 14 de ellas se exhiben por primera vez dentro de la propuesta que ya pasó por Málaga

Mariluz Reguero es pequeña y enérgica. Se pasea por las salas con la soltura de quien conoce a la perfección cada detalle de lo que está viendo. Recomienda, detalla, revisa. Mariluz Reguero, comisaria de estos Intervalos que cede a la Fundación Unicaja una de las artistas más representativas del arte contemporáneo nacional, lo consigue. Con sus palabras nos abre las puertas de un mundo repleto de figuras que no son lo que parecen, de un limbo donde se es y no se es, del paraíso de la sugerencia y también del compromiso. La comisaria nos prepara el terreno para recorrer, minutos después, el universo lírico e irónico de la valenciana Carmen Calvo.

La temporada expositiva del Centro Unicaja de Cultura (CUC) comenzó ayer con las 34 piezas de la artista repartidas por las tres salas bien iluminadas y dispuestas del centro de la calle San Francisco. "¡Catorce!", resuelve Reguero tras hacer la cuenta de las obras de la muestra que se ven por primera vez en Cádiz. "Sí, esas catorce no se vieron en Málaga", cuenta la comisaria sobre la exposición que inauguró en el pasado mes de abril la sala Siglo del espacio malagueño de Unicaja.

El director de la Obra Social, Felipe Faraguna, que estuvo presente en la inauguración junto con Ángel Luis Roa, director territorial de Unicaja en Cádiz, también contribuyó a descifrar las claves de una exposición "que muestra la última obra de una de las artistas más relevantes de lo contemporáneo", advirtió.

Entre citas de Pessoa, Oscar Wilde o Picasso se colocan las piezas que se dividen, también, en tres apartados temáticos, digamos. "En una primera parte vemos el trabajo de Carmen en intervención en fotografías", explica Reguero que nos señala la serie de cuatro reproducciones que Calvo encontró "en un mercadillo de Sao Paulo" y con la que la artista juega al ocultar los rostros de los personajes con máscaras. Su interés por la infancia y el abandono también destaca en este apartado con, entre otros, el famoso ¡O mort mystêrieuse, o soeur de charité!

En la siguiente sala encontramos su obra única en papel, con dibujos, como los reivindicativos Enturbian las aguas puras, o las irónicas piezas en pan de oro en representación de lo femenino y lo masculino, Negro corsé velludo y La divina envidia.

La última parte de la muestra está reservada a la obra última de la artista con las variaciones sobre el retrato de un busto masculino y sus alegorías realizadas con clavos, cerámica y mercromina, respectivamente. Especialmente recomendable, como señaló Faraguna, resulta pararse en Si algún día me sucediese y El misterio de la vida donde encontramos una metáfora de la mujer y la huella de lo femenino.

l Visitas Hasta el 19 de noviembre de lunes a viernes de 11.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas, y los sábados de 11.00 a 14.00 horas. Los domingos y festivos, cierra.

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