Inma Chacón recrea el mundo cambiante de la España del XIX

  • La escritora presentó en la APC su última novela, 'Las filipinianas' , en la que trata temas como la pérdida de las colonias, la masonería y el papel de la mujer

Uno de los poemarios de Inma Chacón, Alas, está fechado el 3 de diciembre de 2003: el día en que murió su hermana Dulce. Su última novela empezó a escribirse un 4 de septiembre, día de Santa Ida. El santo de su abuela, cuya figura inspiró Las filipinianas.

"El tener una abuela nacida en Manila -comenta la autora, momentos antes de su presentación en la APC- era algo tremendamente exótico de lo que, como supondrás, presumíamos de pequeñas... En su casa, había abanicos de seda, mantones, muebles de carey. Precisamente, uno de los objetivos de la novela era averiguar cómo se vivía en un lugar tan exuberante, por qué se fueron, qué les retenía, qué relación tenían con los nativos".

La novela de Chacón resulta también un homenaje a esos últimos de Filipinas, "un episodio para recordar -apunta la escritora- en el que los vencedores rindieron honores a los vencidos". Y, también, a los numerosos masones que participaron en la independencia del país: "Ya que compartían con los independentistas los mismos valores de libertad, igualdad y fraternidad -explica Chacón-. A nosotros nos ha llegado una visión muy oscura del movimiento masón, pero en realidad eran unos humanistas: en las Tenidas se prohibía hablar de política o de religión".

Las mujeres protagonistas de Las filipinianas recrean éste y otros escenarios de la España del XIX, cada una, dentro de su rol y de su propia interpretación del mundo: un lugar que les es dado, siempre, por el varón.

"También cada una, a su manera, se rebela contra ese espacio que se le ha reservado en la sociedad clasista y machista del XIX -explica Chacón-.Todas las mujeres de la obra tienen un punto de rebeldía. Incluso el protagonista masculino, don Francisco, es también contradictorio, porque no acepta el lugar que le han impuesto. De hecho, los protagonistas empiezan siendo de una forma y terminan siendo de otra, porque los acontecimientos que les rodean los marcan y ellos mismos también quieren influir..."

Las filipinianas están llamadas a continuar en una nueva novela: "En ella, el personaje que ahora es una niña será una mujer adultas en busca de algo. Y me meteré de lleno en los comienzos del siglo XX, en el movimiento sufragista..."

El inicio de Inma Chacón en la narrativa no pudo ser, en verdad, más literario: comenzó a escribir La princesa india siguiendo un deseo de su hermana gemela. Para Dulce Chacón, la literatura era una forma de plasmar tu visión del mundo: "Mi hermana y yo -cuenta- siempre hemos sido muy complementarias y, por eso también, escribimos de manera distinta. Ella es más lírica pero más desgarrada, mientras que yo precisamente huyo del dolor, porque considero que ya he sufrido mucho y uso la literatura como bálsamo. Una sobrina mía lo expresa muy bien, dice: Mi madre vivía en las nubes y, para escribir, bajaba a la tierra. Tú vives en la tierra y escribes en las nubes".

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