Imanes del rock espontáneo para "recobrar el espíritu de El Puerto"

  • La agrupación ofreció en la sala Milwaukee una magistral lección de rocanrol

Dos imanes y un solo. Leyendas del rock andaluz en improvisada noche portuense a la sombra de Milwaukee. Manuel Imán, Kiko Guerrero y Tito Gil, la banda del repertorio espontáneo, como la bautizó el propio Manolito, cada día más grande.

Los músicos rindieron tributo a sus amigos de El Puerto de Santa María, sus impenitentes seguidores que acuden a su llamada desde los tiempos del Camino del Águila. Psicodelia, rock clásico, blues eléctrico, guiños a una época gloriosa, recuerdos del Califato Independiente, con las ganas de un chaval y en plena pugna contra la alopecia.

Manuel, siempre excelso, anteanoche más locuaz y cálido, optó por "recobrar el espíritu mágico de El Puerto", cuando Imán reinaba sobre todas las cosas, en el verano eterno de la transición.

Manolito dirigió el cotarro de temas envalentonados, lección magistral de rocanrol. Sonaron Let the good times roll, Rock me baby, algún tema del dios Jimi Hendrix, piezas agarradas del mismo aire para servirlas al instante y ecos del mundo infinito. Ni que decir tiene que Tito Gil y Kiko Guerrero, pioneros del rock en esta provincia cuando militaron en los jerezanos Los Solos, se mostraron inmensos. Mención aparte para Kiko, magistral a la batería.

Entre la dulzura y la fiereza, los tonos oscuros y la luz del día de mañana, el blues negro y el surf blanco, la destreza y la complicidad con la gente. Con estos imanes, hasta Jimi Hendrix sonó pasado por Pink Floyd. Y BB King, que salió vivo del coso portuense de milagro, quién no recuerda su jamacuco, paseó triunfal por la sala con cierto deje andaluz y la efervescencia del momento.

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