Hipálage convoca el Premio Nacional de Narrativa Optimista

  • El certamen pretende ser un signo de rebelión "contra el prestigio del pesimismo"

Muchos autores -puede que la mayoría- no podrían haber participado nunca en el certamen que ha convocado Hipálage, una editorial sevillana que, en un acto de rebelión contra el "prestigio del pesimismo", acaba de crear el Premio Nacional de Narrativa Optimista, también llamado Viento en popa. "Se cree que la literatura de calidad debe ser obligatoriamente triste, lo que no es más que un tópico. Cervantes, sin ir más lejos, era un gran escritor divertido. No me refiero a la literatura de humor, no es necesario hacer reír, ni que los hechos narrados sean felices; tan sólo que los textos acaben bien, que dejen buen sabor", dice José Miguel Desuárez, director de la editorial.

Desuárez, también escritor, admite que ni Franz Kafka ni Marcel Proust, por poner dos ejemplos canónicos, cumplirían los requisitos.

"Pero hay muchos otros que sí: Ramón Gómez de la Serna, Andrés Trapiello, Jardiel Poncela, Georges Pérec...", matiza en seguida. En realidad, explica, el objetivo del concurso es muy sencillo: "Que el lector lo pase bien leyendo". Porque el premio, dotado con 300 euros -una cantidad "simbólica"-, incluye la publicación de una selección de los mejores textos recibidos en un libro con distribución nacional.

"La idea surgió también por nuestra propia necesidad personal de encontrar buena literatura optimista, no muy abundante, y de las ganas de editar un libro diferente", explica Desuárez.

El plazo de admisión de los textos (de entre 400 y 1.300 palabras, es decir, con una extensión de entre dos y cinco folios) concluye el próximo 31 de diciembre. El editor espera que la iniciativa despierte bastante interés, puesto que "no hay ningún premio parecido en ningún otro lugar del mundo" y asegura que el proyecto no responde a la necesidad de llamar la atención, sino de divertirse.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios