Hernán Cortés es elegido miembro de la Academia de San Fernando

  • Retratista de trayectoria inmejorable, en su candidatura influyó su excepcional "búsqueda de la verdad psicológica del modelo"

El artista gaditano Hernán Cortés fotografiado en Madrid, donde tiene su estudio. El artista gaditano Hernán Cortés fotografiado en Madrid, donde tiene su estudio.

El artista gaditano Hernán Cortés fotografiado en Madrid, donde tiene su estudio. / josé ramón ladra

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando dio a conocer ayer el nombramiento del gaditano Hernán Cortés como académico de número por la sección de Pintura, uno de los máximos reconocimientos a nivel nacional en las artes plástica. Una distinción que se suma a las de Hijo Predilecto de la Provincia de Cádiz y miembro de la Academia Hispano Americana, que el artista ha recibido a lo largo de los dos últimos años.

Su candidatura fue propuesta a la institución madrileña por los académicos Manuel Alcorlo, Rafael Canogar y Antonio Bonet Correa, siendo este último el encargado de leer la correspondiente laudatio, donde defendió la vigencia del retrato "dentro de la jerarquía tradicional de las manifestaciones artísticas y de la didáctica del arte", una especialidad que "siempre ha estado representada en la Academia desde su fundación".

En este sentido, para la Academia, la esencia del retrato desarrollado por Hernán Cortés se sustenta "en una sólida estructura formal de la figura y en la búsqueda de la verdad psicológica del modelo". Asimismo, el hispanista Jonathan Brown quiso destacar la "influencia velazqueña" en la propuesta estética del pintor. La producción de Hernán Cortés recuerda de manera inevitable al Velázquez retratista por tema -el terminar firmando las efigies de los grandes nombres de la época-, por precisión y por el cuidado contraste entre iluminación y texturas que presentan sus trabajos.

También, en la trayectoria de Hernán Cortés, se han querido ver reminiscencias de su atracción por la escuela abstracta e, inevitable, de la luz de Cádiz: "A su luz -reconocía el propio artista en el discurso de agradecimiento durante su ingreso en la Academia Hispano Americana-, debo mi inspiración primera".

El retratista recordaba en esa ocasión que sus padres estuvieron "siempre atentos" a las necesidades de su hijo, y que fue su madre quien le inculcó el amor por la pintura, y quien le regaló su primera caja de colores y su primera paleta, que aún conserva. De su mano acudía a ver los cuadros de Zurbarán en el "entrañable" Museo de Bellas Artes de la Plaza Mina. Y de su madre fue, precisamente, el primer retrato que realizó. "Si de verdad quieres ser pintor, hijo -cuenta que le aconsejaba- dedícate al menos a hacer retratos, que la vanidad humana es infinita".

Cortés abandonó los estudios de Medicina -los que se le suponían- para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. No es raro pensar que, al fin y al cabo, en lo que Hernán Cortés ha terminado especializándose es en la realización de láminas de anatomía humana: una anatomía humana en el sentido más amplio del concepto, donde se muestran el interior, los engranajes, a partir de lo evidente. Donde se plasma algo tan difícil, viene a decir, como "la verdad humana en el modelo".

En Sevilla tuvo como maestro a Antonio Agudo, que le enseñó a "dibujar la figura humana de una manera que anteponía la búsqueda de la cohesión interna". De ahí, Cortés recabaría en la Escuela Superior de San Fernando.

Su vinculación absoluta con el retrato llegaría a principios de los ochenta, de la mano de los supervivientes de la Generación del 27. En su taller plasmaría los rostros de Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, José María Pemán o Francisco Ayala. Para afinar sus trabajos, ató en corto el afán expresionista de su juventud, que pudiera resultar exagerado en un retrato de corte realista, pero se las arregló para mantener la pulsión que ha seguido caracterizando su obra. Una producción que incluye a algunas de las figuras más relevantes de la contemporaneidad en el plano político, económico o cultural, con obras repartidas entre las principales pinacotecas e instituciones del país.

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