Francisco Lambea. Poeta

"Hablo de mí, pero para todo el mundo"

  • El autor presenta esta noche en la Fundación Alberti 'Densidad del labio', su tercer poemario.

Si su cara les suena no es por casualidad: lleva casi veinte años dándola en diferentes medios de comunicación de la provincia. Esta tarde, en la Fundación Alberti, en El Puerto, hará lo propio no para informar de ninguna noticia, sino para presentar Densidad del labio (Sial Ediciones), su tercer poemario.

-Tres libros en menos de un lustro, pero fue usted virgen, poéticamente, hasta casi los cuarenta. ¿Dónde guardaba tanta poesía?

-Es cierto que hasta que en 2007 no vio la luz Meditación de tu nombre yo era un poeta inédito, pero eso no quiere decir que no me hubiera acercado a la literatura hasta entonces, porque de hecho me cuesta recordar cuándo escribí mi primer poema.

-De modo que decidió esperar el momento oportuno.

-Fueron varias las circunstancias de esa demora: cuestiones laborales, inseguridades sobre lo que escribía, un desorden en mi producción que hacía difícil conjuntar un libro y, lo que no es menos importante, el desconocimiento de editores de un género tan minoritario como la poesía.

-Y un buen día se cruzó en su vida Basilio Rodríguez Cañada.

-Sí, fue en uno de aquellos encuentros de la Fundación Alberti, hoy desaparecidos. Le mostré mis versos a Basilio y apostó por ellos en seguida.

-Las buenas críticas lo animaron a perseverar, y sólo un año después vio la luz, en EH Editores, Estampas familiares; parece que empezó a tomarse en serio "el juego de hacer versos", como decía Gil de Biedma.

-Ciertamente aquello me impulsó a adquirir una disciplina de escritura, a ser capaz de encerrarme en mi estudio, aislarme del mundo y crear. Pero también pienso que no es sólo una cuestión de voluntad propia, creo que lo de ser poeta, o lo de escribir en general, tiene mucho de destino que uno no elige.

-De hecho su profesión es el periodismo, con un currículum dilatado y envidiable: Antena 3 Radio, Ser, Telepuerto, Diario de Cádiz, donde colabora desde hace años, y últimamente Una Bahía Televisión, además de firmar guiones para proyectos de la Diputación de Cádiz.

-Y en ambos terrenos, la poesía y el periodismo, soy muy exigente con lo que hago. Me gusta releer hasta la extenuación, pulir, evitar caer en tópicos. Me obsesiona dotar a cada texto de un sello que lo haga único, práctica que últimamente se echa en falta.

-Porque si son malos tiempos para la lírica, no digamos para la crónica…

-Creo que las prisas de internet, la saturación de trabajo y otras cuestiones que sería largo enumerar han ido en detrimento de la calidad redaccional.

-Pero eso no va con usted, que firma en su libro versos como estos: "Vienes a mí como una adolescencia/ como alta claridad de los jardines" o "Sólo en tus labios amanece el beso". Amor en estado puro.

-Pienso que el amor nos salva, y que transmitir eso, a través de la poesía, nos desembrutece. Es algo así como limpiarnos los dientes sucios.

-Densidad del labio está escrito para Victoria, su esposa, que aparece nombrada en algunos de los poemas.

-Sí, pero yo escribo de mí para todo el mundo, para que en ese sentimiento universal, que es el amor, se puedan ver reflejados todos los que se acerquen a mis libros.

-Día grande, pues, el de esta noche en la Fundación Alberti.

-Aunque con una sombra: la ausencia de mi padre, que se me fue hace mes y medio, pero cuyo recuerdo vivo estará presente en todo lo que componga a partir de ahora.

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