García Baena vuelca su mirada sobre los 'Ángeles turiferarios' de Zurbarán

  • El poeta y premio Príncipe de Asturias participa en el ciclo Voces en el Museo

La paleta de fervorosos colores con la que Francisco de Zurbarán pariera aquellos Ángeles turiferarios para la Cartuja de Jerez revuelve el genio poético de uno de los poetas más decisivos de las letras españolas. El cordobés Pablo García Baena fija su mirada en las dos imágenes devocionales que se conservan en la pinacoteca provincial gaditana dentro del ciclo Voces en el museo.

La presencia del Premio Príncipe de Asturias de las Letras avala el espíritu de esta actividad cuyo objetivo es ofrecer una visión literaria de las piezas que integran el rico patrimonio del Museo de Cádiz. García Baena protagoniza esta tarde, a partir de las ocho y media, el segundo de los encuentros de Voces en el Museo, ciclo organizado por la Asociación Qultura, en colaboración con la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y Cajasol.

El fundador de la revista Cántico, que estará presentado por el poeta gaditano José Manuel Benítez Ariza, toma el testigo que dejara el pasado 22 de enero otra de las voces relevantes del panorama literario nacional, Antonio Gamoneda, que inauguró la segunda edición de este ciclo.

Todos aquellos que esta tarde se acerquen al Museo de la plaza de Mina descubrirán los secretos que para García Baena esconden los Ángeles turiferarios de Zurbarán, una obra elegida por el propio literato sobre la que volcará sus reflexiones más allá de la simple observación de características técnicas, históricas y artísticas.

Y es que Voces en el Museo favorece una meditación fundada en la experiencia, la imaginación y la personalísima huella que marca el carácter de los escritores participantes. Así, estos encuentros se tornan imprevisibles, originales y dependientes de la inspiración de los conferenciantes que tratan de descifrar los mensajes encerrados en las diferentes obras para devolverlos, más ricos, al público.

Por ello, el nombre de Pablo García Baena despierta una gran expectación esta tarde. Barroca, vitalista, sensual, templada ante la visión de la muerte, la pluma del Premio Andalucía de las Letras predice su palabra definitiva y mágica.

Pablo García Baena (Córdoba, 1923) aparece en la poesía española unido a la revista Cántico, que funda en 1947 con Ricardo Molina y Juan Bernier. Rumor oculto (1946) y Mientras cantan los pájaros (1948) son sus dos primeros libros. Con Antiguo muchacho (1950) alcanza la madurez de su voz; melancolía y pasión se funden en la evocación nostálgica de la infancia y la pubertad. Junio (1957) es un canto a la plenitud del goce y representa la cima de lo pasional, del fervor pagano y terrestre. Óleo (1958), Almoneda (1971), Antes que el tiempo acabe (1978), Fieles guirnaldas fugitivas (1990) e Impresiones y paisajes (1999) son otros libros capitales de uno de los más grandes poetas españoles del siglo XX, esencial en el engarce entre la Generación del 27 y las mejores promociones de poetas a partir de los setenta.

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