Gades reinventa la Capilla de Santa Catalina desde el arte y el teatro

  • Galea, Quintero, Bellver o Gonzalo Sicre, entre los protagonistas de la obra

¿El Arte?...puro teatro es el sugerente título del que parte el ciclo de intervenciones artísticas que tendrán lugar en la Capilla del Castillo de Santa Catalina, de la mano del ciclo La capilla tiene arte. En este coqueto rincón ubicado en el edificio más antiguo de la ciudad se sucederán desde hoy y hasta el 24 de junio siete intervenciones que hoy inaugura la galería Gades, con una muestra en torno a "la dramaturgia que tiene el arte plástico y la plástica del teatro", explica Ramón Pareja, comisario y gerente de la galería de Chiclana.

Esta primera fusión con la capilla, entre el arte, el teatro y el misticismo al que se presta el lugar, pretende imprimir de fuerza un ciclo "que debe replantear este espacio no como simple galería donde colgar cuadros, sino como un lugar de encuentros", dice Pareja.

Y a pesar del reducido tamaño del espacio expositivo, oferta vericuetos rincones donde el arte puede recurrir a un sinfín de iniciativas llenas de originalidad. Al menos así lo concibe el gerente de Gades, que ha dividido la capilla en dos ambientes muy alegóricos, que se antojan como la perfecta antesala del Fit. "El primero sería como el escenario, la parte ritualística, donde se encuentra la muestra shakespereana de Sergio Galea y el segundo, en la zona de escaleras y el pasillo, sería la parte de entre bastidores, también en referencia a los bastidores de los cuadros".

Sergio Galea propone de esta forma una primera instalación a base de cincuenta cráneos de poliéster unidos con hilo rojo, con un sistema de giros, que irán hilvanados de música y textos de Shakespeare. Su obra también se expande a la zona de bastidores, con una vídeoinstalación. En esta otra mitad, "espejo de los camerinos", se exhiben asimismo objetos e indumentaria del grupo de teatro La Zaranda, de La Cuadra de Sevilla de Salvador Távora o un vestido de Cristina Hoyos, de su actuación en Yerma.

Completan el recorrido varias obras de Luis Quintero acerca de la "representación"; cuadros de Manolo Sierrra, en donde se percibe la ubicación de los personajes en un espacio escénico; Fernando Bellver, que aporta cinco piezas que versan sobre el teatro, desde un viaje que realizó a Egipto, o la obra de Gonzalo Sicre, donde el espacio y el silencio aportan dos elementos intrínsecos al teatro.

"El teatro es efímero y es cierto que de una representación sólo quedan algunos despojos de utilería o vestuario y que reflejan la estética para la que fueran creados, del mismo modo que un cuadro sobrevive a la palabra de su creador", comenta Ramón Pareja en relación a la concepción de esta original muestra.

Una exposición que, en definitiva, pretende alcanzar la dialéctica del arte, a través de una propuesta llena de vitalidad, añade. "Nada de exposiciones muertas, de la concepción de la pintura como un ejercicio de supervivencia más. Igual de aburrido me resulta el teatro de la palabra, totalmente anticuado".

Por este motivo, Ramón Pareja se ha dejado contagiar de la estética desarrollada por un sector del teatro andaluz. Habla de La Zaranda, de Távora, de Cristina Hoyos. Habla del intercambio de signos y formas, de la fuerza plástica, de la fusión. Porque, según consta en la tarjeta de presentación de esta muestra, "toda obra de arte es en sí un proyecto dramatúrgico que busca otra mirada en la que representarse".

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