'Follow me' a la rebeldía conceptual

  • El claustro de exposiciones de Diputación acoge la muestra fotográfica de Wang Qingsong, que llega a Cádiz de la mano del CAF · 29 grandes producciones invitan a la reflexión sobre la transformación de China

Follow me es el título del programa de enseñanza inglesa difundido en China en los inicios de su reconstrucción económica, seguido de un estrepitoso fracaso. Un título de lo más sugerente con el que ahora irrumpe en Cádiz -tras pasar por Almería de la mano del CAF- la muestra retrospectiva del fotógrafo Wang Quinsong, que ayer fue presentada en el claustro de exposiciones de la Diputación Provincial de la mano de Pablo Juliá, director del Centro Andaluz de la Fotografía (CAF). Junto a él presidieron el acto la diputada de Cultura, Ana Mosquera y la delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado.

Juliá se convirtió así en el cicerone de una sorprendente y crítica exposición concebida a lo grande, exenta de engaños y photoshop, pero con una base crítica conceptual claramente marcada en cada una de las instantáneas.

"Nos interesó su mirada rebelde y enrevesada", explicó el director del CAF, en referencia a la búsqueda de nuevos lenguajes fotográficos en el panorama internacional que sigue el organismo público dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta. Y éste es un buen referente.

29 imágenes de grandes dimensiones y dos audiovisuales sobre el making off y una entrevista al autor sobre la concepción de la obra integran la muestra. Una exposición exultante de matices y detalles que no dan puntada sin hilo, en lo que se presenta ante el espectador como una dura crítica al proceso de transformación y rápidos cambios que atraviesa China. Un país sumido en las grandes contradicciones a las que le somete el culto a los iconos globales que definen a la sociedad consumista.

Con este fin se sirve de la fotografía, la escultura y la iconografía de la historia del arte europeo mezcladas con iconos de la tradición china y la sociedad occidental. Todo ello, perfectamente integrado en sus instantáneas, que concibe como grandes y complicadas producciones realizadas incluso en grandes platós. No en vano, tal y como explicaba Pablo Juliá, "Wang Qingsong tira cuatro o cinco fotos al año". Porque el suyo es un trabajo de chinos, como vulgarmente se dice.

Y para entrar en materia abre la muestra Buda. Un líder religioso que alza múltiples brazos en busca de bienes materiales y los símbolos de Occidente. Malboro, coca cola, dólares... nada se escapa de los tentáculos de este personaje representado por él mismo. Del mismo modo que reaparece en todas sus fotografías. Por ejemplo, en Pasado, presente y futuro, una composición de tres obras que vienen a simular a las monumentales esculturas comunistas que aún se conservan en algunas ciudades chinas. El autor se presenta como víctima del pasado -sobre el que invita a reflexionar-, como espectador de la reconstrucción del presente y la belleza del futuro, tal y como él mismo explica.

El choque de culturas y las contradicciones que generan tampoco escapan de Follow me. Muy especialmente de su obra China Mansion, donde sus figurantes adoptan posturas de Ingres, Courbet, Manet, Gauguin, Klein o Rubens. La grandiosa fotografía de 1.20 por 12 metros de largo exhibe a la izquierda la hospitalidad de una familia (la suya) que invita a entrar y, a la derecha, la dureza de un soldado armado que impide que nadie salga y se mueva con libertad. Así representa la dificultad a la que se enfrenta la cultura china, que no se conoce, no tiene salida.

La santa cena es otra de las fotografías de gran dureza conceptual. Varias modelos con vestidos de Chanel y enchufadas a un gotero representan la más absoluta decadencia, en un escenario totalmente desolador.

Pero si hay una obra que representa el conjunto de la exposición, esa es Follow me (ilustra la información). Aquí se muestra el artista tras una mesa tradicional china y ante una pizarra. En ella inserta numerosos mensajes escritos en inglés y chino que hacen una llamada de atención sobre la irrupción de Occidente. Y sobre todo, al mundo en general, al que quiere mostrar a China como es. Complicada, pero sin engaños ni photoshop. A lo grande y rebelde.

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