'Flashes' para Jolie, ovación para los Taviani en Berlín

  • La estrella presenta 'In the land of blood and honey', y el veterano dúo seduce con un 'shakespeare'

Angelina Jolie, con su primera película como directora, acaparó ayer los flashes en la Berlinale; los veteranos Paolo y Vittorio Taviani, por su parte, se encargaron de sacudir al público con un shakespeare interpretado por presos. Vayamos por partes. Lo que se trae entre manos la estrella de Hollywood es una historia de amor imposible entre un serbio y una bosnia en plena guerra de los Balcanes. In the land of blood and honey, que así se llama el filme, "no es un documental, es una interpretación [de lo que supuso ese conflicto]", aclaró Jolie. "Hay muchas historias diferentes que contar de esta guerra y muchas versiones diferentes", declaró en una sala de prensa abarrotada.

Su objetivo, aseguró, era "contar esta historia", la de las mujeres víctimas de abusos y violaciones en el contexto de un conflicto armado, porque, según ella sostuvo, se sabe muy poco de esta guerra. La ahora realizadora novel se defendió de las críticas que la acusan de mostrar una visión sesgada del conflicto y señaló que "claro que hubo mujeres violadas en todos los bandos". "La realidad es que una sola mujer violada ya es demasiado", agregó. En cuanto a las imágenes crudas que hay a lo largo de la película, proyectada en la sección Berlinale Special, Jolie aludió a la "responsabilidad de enseñar a la gente lo peor de la guerra". "Será muy duro hacer otra cosa", dijo, ahora que ya se ha estrenado como directora. Jolie recordó que lleva dos años sin actuar, al tiempo que anunció que su próxima aparición en la gran pantalla será en una película de Disney. "Encuentras formas diferentes de hacer que las cosas importen", declaró al explicar el contraste entre la historia que acaba de llevar al cine y las producciones de Hollywood.

Más allá de la cuota de glamour y alfombra roja, los primeros aplausos del festival fueron para los hermanos Taviani, que en Cesare deve morire recrean un texto del inmortal Bardo inglés, en este caso el que cuenta el complot de Bruto contra César, el emperador devenido en tirano, y lo hacen parcialmente en blanco y negro y con un elenco de actores formado por presos reales de una cárcel de alta seguridad romana. La cinta de estos viejos conocidos colocó al festival en la senda del gran cine, capaz de desatar tanta empatía como admiración.

"Shakespeare es para nosotros el padre, el hijo y el hermano. Un genio. Lo que dijo en vida sigue siendo vigente hoy", sentenció Paolo Taviani a la pregunta de si la idea del complot para liquidar al tirano era trasladable a la Italia -y al mundo- de hoy. Sobre el texto conocido, y frente a los recelos de quienes temían otra inmersión fallida del cine en Shakespeare, los Taviani se ganaron al público desde prácticamente el primer minuto de filme. Los presos convertidos en actores -es decir, presidiarios reales, desde traficantes de droga a camorristas-, como parte de un proyecto de rehabilitación, triunfaron sin paliativos. Era la película a la que la Berlinale parecía estar esperando para abandonar un arranque que no desató pasiones. El dúo italiano dominó sobre los otros filmes que concursaban ayer: Barbara, del alemán Christian Petzold, y Dictado, de Antonio Chavarrías. El filme del español acudía como una producción algo insólita en una sección oficial de un festival como el berlinés, por estar englobada en el género del thriller psicológico. Definida por Chavarrías como un "cuento oscuro", Dictado se centra en una huérfana traumatizada por el suicidio de su padre y a la que acoge una pareja (Juan Diego Botto y Bárbara Lennie). La cinta acudía como producto anómalo en una Berlinale, y además la compañía en la misma jornada de los hermanos Taviani no le favoreció.

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