Flamenco

'Flamenco Project' abre una ventana a la visión extranjera

  • Fotografías, películas y grabaciones en una interesante exposición de Cajasol

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Desde el pasado mes de diciembre y a todo lo largo de este año, va a recorrer las principales ciudades andaluzas una exposición que ningún aficionado cabal debiera perderse. Visítela si la exhiben en su ciudad o peregrinen a cualquier otra donde se anuncie, que la ocasión bien lo merece. Se trata de la muestra titulada Flamenco Project, que reúne más de tres decenas de hermosas fotografías, cuatro interesantísimas grabaciones de fiestas, y dos películas. El conjunto, va más allá del interés flamenco -que es indudable y grande- para convertirse en una muestra de alto contenido estético. Pero vayamos por partes.

Flamenco Project es la primera entrega de una colección histórica del flamenco que aspira a contar con más de un centenar de imágenes, grabaciones de fiestas privadas, más las dos películas referidas. Detrás de ella se encuentra el prestigioso fotógrafo artístico y comercial, residente en Nueva York, Steve Kahn, que actúa como comisario de la muestra, además de ser uno de los quince autores de los que se exponen sus trabajos fotográficos. Todos ellos son mayormente norteamericanos y, aunque el periodo que se abarca va de 1960 a 1985, lo cierto es que la mayor parte de las fotos, así como las grabaciones y uno de los films, proceden de finales de los sesenta y principios de los setenta del pasado siglo. La razón reside en que, aunque el arte flamenco de antiguo ha atraído -y sigue atrayendo- el interés internacional, fue durante esos años cuando se produjo una primera y pacífica "Invasión extranjera" sin precedentes. Como muchos aficionados conocen, su punto de entrada principal fue la localidad sevillana de Morón de la Frontera, en parte debido a la existencia allí de una base americana, pero sobre todo por la presencia de dos figuras que, cada una a su manera, actuaron de focos de atracción. De un lado, el flamencólogo Don Pohren, pionero del turismo rural y flamenco desde el cortijo Espartero, y del otro, el tocaor Diego del Gastor, maestro de guitarra de muchos de estos "invasores" y, a su vez, anfitrión imprescindible de un sin fin de fiestas a la que acudían artistas como Fernanda, Perrate y hasta Juan Talega.

De esas fiestas, que suman varios cientos de horas de grabación, se ofrecen en la exposición cuatro que están registradas todas en 1967: una en casa de Enrique Méndez, otra en la de Fernandillo de Morón alrededor de un guiso de arroz, una visita de Perrate y la boda que duró dos días de Steve Khan y Virginia Gilmore. Como fiestas que son, en las grabaciones dominan las bulerías, pero también se encuentran buenos ejemplos de cante por soleá, nada más y nada menos que en las voces de Perrate y Fernanda de Utrera. Siempre con la guitarra de Diego del Gastor, igualmente se escucha a Curro Mairena, Diego la Gloria, Andorrano o La Marura.

Las películas exhibidas son dos: Flamencología de Danny Seymour, y Flamenco, un viaje personal de Tao Ruspuli. Muy distintas entre sí, la primera de ellas llama la atención por su peripecia y la de su autor, un fotógrafo neoyorquino que, acompañado por Paco Grande, el primer marido de Jessica Lange, vino a España a visitar a su hermana Rosa, que vivía en Setenil de las Bodegas con el festero portuense Anzonini. En una fiesta, en Morón, grabó en formato 16 mm. este curioso film. De apenas 15 minutos, además del imprescindible toque de Diego, que se marca uno de sus conocidos parlamentos filosóficos, aparecen en él, -entre otros- Luis Torres 'Joselero', Miguel Funi y Juan Talega, que cierra la grabación con un impresionante martinete. Tras la desaparición de su autor (su yate fue encontrado a la deriva frente a las costas de Colombia y de él nunca más se supo), la cinta ha estado desaparecida durante más de treinta años y, tras ser hallada en Cuzco (Perú) en casa de Paco Grande, ha sido convenientemente restaurada y digitalizada.

La colección fotográfica que se exhibe tiene tan distintos protagonistas como momentos refleja. Hay, por ejemplo, retratos de impresión, entre los que destacan uno de Manolito de María, obra de George Krause, y otro de Diego del Gastor (Wiliam Davidson) que lo recoge, cómo no, en plena fiesta y tocando. También los hay de Luis Torres 'Joselero', de Pohren, de un fotogénico Anzonini de El Puerto, asimismo retratado en Lebrija junto a Fernanda de Utrera (1981), y una entrañable del matrimonio formado por Bernardo Peña y María La Perrata, fotografiados en la plenitud de sus vidas (1967). Otro retrato, esta vez de grupo, que llama la atención es la instantánea del citado Anzonini, Manolito de María y Paco del Gastor sentados alrededor de una mesa, una foto que parece sacada de cualquier película del neorrealismo italiano. En otra ocasión, son estos dos últimos los que son captados en un coche al amanecer tras una noche de trabajo en Los Grabieles, el tablao que regentaba Don Pohren.

Se exhiben igualmente muchas instantáneas tomadas en fiestas o en la Feria de Sevilla, algunas de ellas de personajes anónimos captados al amanecer. Entre todas las de feria, destaca sobremanera la secuencia en cuatro momentos de un baile de Aurora Vargas, rotunda y racial, bailando en una caseta en 1984, obra de Jane Grossenbacher. La relación sería interminable y su interés casi se obvia. Siendo de autores tan distintos, todas las fotografías expuestas revelan el arte y la pasión del flamenco en su estado más vivo.

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