Finaliza la campaña arqueológica de la Cueva de Enrique

  • Los resultados aportan nuevos datos para el conocimiento de las sociedades prehistóricas en el Mogote de Benzú.

Un equipo de arqueólogos especializados en el estudio de sociedades prehistóricas y vinculados al grupo PAI-HUM-440 ha finalizado la campaña de excavaciones arqueológicas realizada en la Cueva de Enrique, situada en el Mogote de Benzú en Ceuta. Este trabajo está enmarcado en un convenio de colaboración entre la UCA y la Ciudad Autónoma de Ceuta.

El grupo dirigido por Eduardo Vijande, José Ramos y Darío Bernal han trabajado en la Cueva de Enrique que nos aporta una nueva secuencia cronoestratigráfica, con depósitos arqueológicos que va a continuar ofreciendo información de gran interés del medio natural Pleistoceno y Holoceno.

El sondeo se ha realizado en 13 cuadrículas y ha ofrecido cuatro niveles estratigráficos, de los cuales destaca la homogeneidad e interés de los estratos 3 y 4, que presentan registros óseos y faunísticos vinculados con ocupaciones de época prehistórica.

Los investigadores informan de que se ha realizado la topografía y estudio documental de la cavidad, a cargo de Antonio Luque, y estudios de fauna terrestre ( por Antonio Monclova y Jesús Toledo) y fauna marina (por Juan Jesús Cantillo), que hablan de un aprovechamiento de recursos que ofrecía la fauna potencial pleistocena. Las evidencias de fauna marina muestra la presencia de bivalvos marinos, gasterópodos marinos y peces, con un ejemplar de la familia Sparidae, adscribible a la dorada.

También están en marcha los estudios geológicos (con responsabilidad de Salvador Domínguez-Bella) y medioambientales que permitirán ampliar el conocimiento de la secuencia, con nuevos datos croestratigráficos y paleoecológicos.

Esta excavación se enmarca en la continuidad de los estudios que la Universidad de Cádiz viene realizando en Ceuta, desde el año 2002 de sociedades cazadoras-recolectoras-pescadoras y tribales comunitarias neolíticas.

De hecho, gracias a estos estudios, y a otros como un análisis tafonómico de las zonas potenciales de recolección o de las materias primas líticas talladas, el equipo puede vincular la existencia de relaciones con los pobladores del Abrigo de Benzú, lo que llevaría a manifestar una ocupación-refugio de esta cavidad por sociedades cazadoras-recolectoras del Pleistoceno con tecnología de Modo III-Musteriense. El Abrigo de Benzú era un lugar de oteo y control de la caza, así como de aprovechamiento y manipulación de recursos líticos, y de control de recursos marinos.

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