El Fandi indulta a 'Aviador' de Santiago Domecq, en Sanlúcar

  • El granadino sale a hombros junto con Manzanares , Cayetano y el mayoral, tras una gran tarde de toros en la que se han aplaudido casi todos los arrastres

Gran tarde de toros en Sanlúcar de Barrameda con una corrida noble y colaboradora de Santiago Domecq que ha propiciado el corte de orejas, y el indulto por El Fandi de un "Aviador", cuarto de la suelta, marcado con el número 92, negro bragado, guarismo 6 como todos sus hermanos de lidia, y de 495 kilos.

Vaya por delante el gran momento y rendimiento de esta vacada, con un toro también indultado por El Fandi, el año pasado en Los Barrios, y los toros que se jugaron en la plaza de El Puerto el pasado agosto. La corrida de Domecq Bohórquez de ayer en Sanlúcar, se mantiene en esa línea de una ganadería ideal para este segmento de la fiesta.

La corrida, sin asustar a nadie, tuvo nobleza y matices, con cuatro toros muy buenos y ese "Aviador" que fue extraordinario, nada de indulto de ojana de callejón, ya que el público en pie, con los pañuelos fuera, pedía el pañuelo naranja con insistencia y sin mediación de palmeros pelotas ni directores de clá.

Un toro extraordinario, con nobleza y recorrido, galopando desde el principio. Hasta en los finales de la faena, con la plaza en clamor puesta en pie y pidiendo el indulto, se arrancaba de largo con alegría, franco y noble. Un espectáculo y una embestida con clase.

Ya lo cantó en el capote de El Fandi y en el tercio de banderillas, cuatro pares dos de ellos ligados, recorriendo la plaza con el matador jugueteando la embestida, y corriendo de espaldas. Había confirmado el toro su condición de bravo empujando en el caballo y en la muleta, no mostró más que clase y compás, acometiendo por los dos pitones al engaño que, templado y limpio, le ofrecía El Fandi, embarcando la embestida, pasando muy bien la mano, rematando hasta la extenuación la codicia del noble animal, y ligando con torería.

Con su primero El Fandi había calentado el ambiente con otro toro muy noble, en una irreprochable faena de brillo.

Y brillo en el tercio de muerte, porque la terna mató la corrida de cinco estocadas y un pinchazo, cuatro de ellas sin puntilla. Las calidades estéticas de Manzanares se agigantan ante un encierro de esta naturaleza, toreando con un empaque y una cadencia que hace que parezca que le falta enemigo. Ante su primero lo hizo muy bien porque el toro fue noble y tuvo clase en los primeros tercios, pero vino a menos y no repetía. El torero le sacó lo que llevaba. De nuevo ante su segundo, faena de cadencia y rebujo, muy a gusto delante de un toro que parecía menos con esas maneras.

Cayetano estuvo intermitente con su noble primero, un toro que nos pareció que para ser lidiado por una figura en una plaza como Sanlúcar, merecía que el torero diera más e sí, que el toro no tiene la culpa ya que no fue quien se obligó en el contrato. Ante el sexto puso más de su parte Cayetano, pero esta vez el toro, más blandito, perdió las manos y se defendió, dando más problemas.

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