Falla retornó al Real de Madrid con Etcétera Teatro

  • La compañía representó 'El retablo de Maese Pedro' con unas marionetas gigantes para dar vida a los personajes

La música del gaditano Manuel de Falla retornó al Teatro Real de Madrid con la revisión de una de las óperas más breves de la historia del arte lírico español, El retablo de Maese Pedro, a cargo de la compañía Etcétera Teatro.

Los títeres gigantes de la formación granadina dieron vida a una historia inspirada en uno de los capítulos de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha, de Cervantes. Así, desde ayer, y hasta mañana, esta ópera para títeres en un acto podrá verse en el coliseo madrileño, el día 24 en el auditorio de la Universidad Carlos III para el público general y el 23 y 26 para los colegios.

Enrique Lanz, nieto de Hermenegildo Lanz, quien colaboró con Falla en la realización de los muñecos de El retablo de Maese Pedro, dirige este montaje jalonado por la admiración a los títeres, dibujos y bocetos de su abuelo. Por eso, para Lanz el nombre de Manuel de Falla y las notas de su retablo quijotesco han sido siempre "un referente cercano, querido, muy especial", afirman desde Etcétera Teatro. "Tal vez por esa familiaridad, cargada de respeto y gratitud, es sólo en la madurez de su carrera que ha decidido llevar a escena esta obra. Y hoy lo hace con marionetas gigantes, como un monumento dedicado a Cervantes y a Falla, dos genios españoles, universales, eternos", añaden sobre una coproducción entre el Real de Madrid, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera, el Teatro Maestranza de Sevilla, la Fundación Ópera de Oviedo, la Fundación del Teatro Calderón de Valladolid y que cuenta con la colaboración del Archivo Manuel de Falla.

En El Retablo de Maese Pedro de Etcétera se incluye, previamente a la representación de la ópera, el Concierto para clave y cinco instrumentos, compuesto por Falla entre 1923 y 1926. Este añadido responde a la idea de homenajear el estreno de la ópera en París, el 25 de junio del 23, donde la importante instrumentista polaca Wanda Landowska tocó el clave. Esta apuesta de la compañía granadina cuenta con la Orquesta-Escuela de la Sinfónica de Madrid dirigida por el maestro Josep Vicent, director artístico y titular de The World Orchestra of Jeunesses Musicales desde 2005 y director y solista del Amsterdam Percussion Group desde 1993.

La puesta en escena de El retablo de Maese Pedro en el Real de Madrid supone la vuelta de una obra de Falla al coliseo tras doce años de silencio. De esta forma, desde que en octubre de 1997 se reabriera el teatro madrileño con obras como La vida breve y El pájaro de fuego ninguna obra del gaditano había retornado a las tablas de su escenario.

Otras tablas, la del Liceu de Barcelona, sostuvieron el estreno del montaje de Etcétera el pasado día 3 de enero. La compañía, que celebra este año el 25 aniversario de su fundación, ha utilizado alrededor de treinta marionetas de gran tamaño, la mayor de todas, la de Don Quijote, que alcanza los 7,5 metros de altura.

Para acertar con el estilo de los muñecos, Lanz ha indagado en el rico patrimonio románico y gótico, en los estilos del arte medieval, su colorido y figuración. A partir de estos parámetros, el director de escena ha imaginado lo que pudieron ser los títeres que Cervantes describe en su novela. Además, se ha inspirado en las técnicas constructivas de los arcaicos títeres africanos, que apenas han evolucionado con el paso de los siglos.

"Esta mezcla de estilos, que evoca el paso del teatrillo de generación en generación, trasluce aquí características como la ausencia de perspectiva, desproporción en las figuras y composiciones, cambios de escala, articulaciones sencillas pero efectivas y simplicidad", definen desde Etcétera. Eso sí, en contraposición con los títeres del retablo, los personajes-espectadores tienen forma, volumen y son muy articulados, "como estatuas de bronce de estilo barroco que juegan con el trampantojo, el misterio de la escena, la teatralidad en la composición y la atmósfera tenebrista".

El retablo de Maese Pedro fue encargo de la Princesa Edmond de Polignac, que requirió a Falla una obra que debía ser cantada para representar en el salón de su palacio. Además de su estreno en París, donde asistieron figuras tan notables como Paul Valéry, Pablo Picasso e Igor Stravinsky, la versión concierto se presentó unos meses antes en Sevilla, el 23 de marzo de 1923, con una orquesta dirigida por Falla.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios