La Fábrika celebra su primer lustro de actividades libertarias

  • La Asociación conmemora estos días sus primeros cinco años de existencia. La autogestión y la apertura a la participación siguen marcando su línea de acción

Entre los muchos santos que acumula el día 20 de diciembre, se encuentra el de San Liberado. Joaquín Bustamante, de La Fábrika, disfruta el guiño al enterarse. Lo cierto es que la fecha en que la Asociación Cultural gaditana celebra su quinto cumpleaños reúne bastante simbolismo pues ronda, además, el solsticio de invierno, la fiesta de los nuevos comienzos. La Fábrika nació a finales de 2003 a partir de la voluntad de un grupo de amigos, "que habíamos estado viviendo fuera de Cádiz y echábamos de menos, en la ciudad, un organización asociativa de esta índole", comenta Joaquín Bustamante. Un inicio que, recuerdan, comenzó con multa: "porque la fiesta de inauguración coincidía con el 31 de diciembre, y adquirió condición de cotillón ilegal".

Desde entonces, La Fábrika viene desarrollando actividades diarias, realizadas sin ánimo de lucro. "Todas las actividades son autogestionadas. Los talleres -comentan desde la Asociación- se realizan de lunes a viernes, y en ellos los monitores no cobran, no hemos necesitado solicitar nunca subvenciones".

La mayoría de los talleres y proyectos son abiertos y tampoco se exige una cuota. "La cuota existe -continúa Bustamante- y se paga de manera voluntaria, pero la diferencia entre socio y persona externa se difumina mucho".

Entre las actividades desarrolladas, llama la atención el Divino Tesoro Project: "Una propuesta de uno de los colectivos que se ponen en contacto con nosotros -afirman-. Funciona a partir de trueque, de intercambio de acciones o conocimientos. Empaste a cambio de arreglo de tuberías o yoga a cambio de clase de inglés".

La Asociación ha reunido a más de cien voluntarios en distintas competencias. Las actividades se coordinan en reuniones asamblearias semanales: "Tenemos un planteamiento horizontal -indican-, no hay personas con mayores responsabilidades que otras. La asamblea es abierta, y la incorporación de la gente a cargos o acciones de responsabilidad la establece la propia implicación personal. Quien esté interesado en realizar actividades se va apuntando y las responsabilidades van según el compromiso".

Durante este tiempo, La Fábrika ha contado con la participación de numerosos colectivos sociales, de un amplio espectro generacional: a talleres y actividades acuden personas de quince y cincuenta y tantos años. De sus participantes depende también, directamente, el programa de la asociación.

"La línea de actividades -explica Bustamante- se define sola, según el momento. Al inicio, por ejemplo, nos centrábamos mucho en las actividades musicales y luego hemos tenido otras etapas más sociales y reivindicativas, o más literarias... Depende de las personas que participan y de sus intereses y contactos. Por eso, tampoco podemos decir a ciencia cierta en qué pondremos acento en el futuro: precisamente porque el principal objetivo seguirá siendo mantener una estructura abierta que dé pie a la participación".

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