Enrique Ponce cuaja una gran faena al cuarto y sale a hombros

Enrique Ponce, que está imparable, conquistó ayer La Malagueta con una faena extraordinaria a su segundo toro, al que desorejó. El diestro valenciano logró, gracias a una gran dosis de técnica y valor, metiendo en la canasta a un incierto animal. El diestro, una vez dominado el astado, se gustó en muletazos por ambos pitones. Con el noble y flojo que abrió plaza se mostró templado en una faena que careció de emoción por la escaso poder del astado.

Javier Conde cortó una oreja a un gran toro de Román Sorando. Ese segundo de la tarde fue el de mejor condición de todos. El malagueño dejó su sello, en una faena muy sentida y artística que llegó mucho a los tendidos. Hubo muletazos de mucho temple, con los pies clavados en la arena dentro de un conjunto de buen nivel. Tras un pinchazo, le concedieron la oreja tras un aviso. Con el encastado quinto estuvo por debajo, sin acoplarse.

Salvador Vega pechó con el peor lote. Con complicado tercero estuvo muy firme, intentándolo por ambos pitones. Podría haber conseguido un trofeo, pero falló con los aceros. Con el deslucido sexto, Vega volvió a justificarse.

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