Elvira Lindo cuenta cómo Yihad terminó siendo Ozzy

  • La escritora visitó la Facultad de Filosofía y Letras en un encuentro de promoción de la lectura impulsado por Booket (Grupo Planeta) y Ámbito Cultural

"De acuerdo, de acuerdo, los seres humanos seremos gregarios pero... ¿por qué me han tocado a mí los seres humanos?", esta frase, pronunciada para ilustrar parte del contenido de su última novela, revela gran parte de la filosofía lindista. Una queja que lleva implícita, tanto en la vida real como en la historia de Elvira Lindo, una justa contrarréplica: "Pero, tú, ¿quién te has creído que eres?".

Elvira Lindo, que asegura no sentir atracción por los círculos literarios - "Si yo sólo me moviera en ese mundo, ¿cuál sería mi perspectiva? No me interesa..."- , hace uso de una empatía certera y tímida. Recuerda uno de los momentos que considera más felices de su vida -en las bambalinas de un teatro, escuchando las carcajadas que provocaba su sainete- y habla de sus pasos en el mundo de la narrativa.

Como Simone de Beauvoir, desde pequeña quiso ser escritora por imitar a Jo, la protagonista de Mujercitas. Y comenzó en la radio haciendo guiones, "una tarea más cercana a la literatura que a cualquier otra cosa -explica-. Con la llegada de las televisiones privadas, el escenario cambió mucho, y decidí dejar el trabajo y tratar de escribir por mí misma".

Fue entonces, al recuperar viejos guiones de la radio, cuando se desarrolló Manolito. El Gafotas ha sido ya traducido a veinte lenguas: la última, el inglés, ha supuesto un conflicto de civilizaciones de mano de la corrección política. De las collejas, olvídate. Darle chocolate a la perra es maltrato animal. "A Yihad -continúa- que ya lo hubiera tenido crudo antes de 2001, le cambiaron el nombre por otro que consideraron igualmente impresentable: Ozzy (por Ozzy Osbourne)".

Tras Manolito llegarían las colaboraciones en cine y prensa y las novelas para adultos. Una palabra tuya -en cartelera de la mano de González-Sinde-, una novela "intensa" que trata fundamentalmente el tema de la maternidad, o Algo más inesperado que la muerte, de la que ha escrito recientemente su versión teatral.

"El ser humano -comenta Lindo, al hilo de esta historia- es más complejo que todos sus añadidos... Muchas veces me han reprochado que no trataba bien el caso de abuso que aparece en la novela, porque la víctima empieza a sacar partido de su situación. O la cuestión tabú de las madres que callan... Un día recibí el mail de una chica en el que me decía que había defendido lo que planteaba en el libro frente a dos amigos. Lo que yo no podía decirles, contaba, era que lo veía lógico porque lo había vivido".

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