Destruye el pasado

Dos son los aspectos más sobresalientes de Pax Romana, el absorbente tomo de Jonathan Hickman editado por Panini en su colección 100% Cult Comics. El primero de ellos es la idea misma, el presupuesto de partida: en el año 2053 dC, en un mundo asolado por violentos conflictos religiosos que han modificado el panorama político global, la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) -aquel laboratorio de investigación de física de partículas con sede en Ginebra del principio de Ángeles y Demonios-, consigue solucionar el conflicto entre la relatividad y el mecanismo cuántico y alumbra un método para viajar en el tiempo. El descubrimiento es rápidamente capitalizado por la Iglesia Católica, que envía al pasado -más concretamente al año 312 dC, justo antes de que el emperador romano Constantino legalizara la religión cristiana- un equipo de mercenarios y eclesiásticos destinado a modificar la historia por las armas según los dictados e intereses del Vaticano. Como cabe imaginarse, las cosas no saldrán exactamente como estaban previstas…

Lo segundo es la singular narrativa de Hickman, tan vistosa como inusual, hasta el punto de que se erige en la verdadera protagonista del libro. El artista, a quien la prologuista Blair Butler compara con Warren Ellis, Frank Miller y Alan Moore, al tiempo que considera su trabajo "el futuro de los cómics", rompe la estructura tradicional de la página y construye una sucesión de arriesgadas composiciones que fusionan y enlazan las imágenes, unificándolas mediante un inteligente y llamativo uso del color y contraponiéndolas con grandes y adictivas masas de texto, con el estilo propio de un bestseller. Se mire como se mire, argumental o formalmente, Pax Romana es un trabajo atractivo e innovador, que se destaca del resto y señala a Hickman como un nombre a tener en cuenta.

Jonathan Hickman. Panini. 144 páginas. 14 euros.

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