evocaciones flamencas

Cursos de verano junto al drago

  • Los primeros tuvieron lugar en los años cincuenta, y los del colegio mayor Beato Diego de Cádiz, en 1961, con destacados artistas y eminentes flamencólogos

Debió de ser allá a mediados de la década de los años cincuenta, cuando José María Pemán dirigía los cursos internacionales de verano de la Universidad de Sevilla, en Cádiz, que anualmente se celebraban, entre otros lugares, en la Facultad de Medicina, cuando tuve la oportunidad de intervenir en los mismos, hablando de flamenco, en un acto que se celebró en los jardines de dicho centro universitario, junto al emblemático drago allí existente, un lugar eminentemente romántico y muy evocador, en el que también hablaron de otros temas mis buenos amigos de Arcos, los hermanos José y Jesús de las Cuevas, y leyeron sus versos los hermanos Antonio y Carlos Murciano.

Recuerdo que el propio Pemán presidió el acto y que me presentó el poeta gaditano y secretario de los citados cursos, José Manuel García Gómez, creador de la revista de poesía Caleta y del colegio Argantonio. Esa sería mi primera charla de flamenco en Cádiz. Años después, con la importante colaboración de Amós Rodríguez Rey, flamencólogo y cantaor, hermano del Beni, organizaríamos la Primera Semana del Cante Andaluz que Amós dirigió, en 1961, y en la que intervinieron José de las Cuevas con aquella gran oratoria que tenía, junto al cordobés Ricardo Molina, el poeta Manuel Ríos Ruiz, un servidor y otros flamencólogos; además del músico granadino, discípulo de Manuel de Falla, Francisco García Carrillo, que habló sobre la influencia del flamenco en la música de su maestro y estuvo tocando al piano composiciones suyas y de Falla. También ilustraron las conferencias nocturnas los cantaores Beni de Cádiz, Terremoto de Jerez, Tía Aníca la Piriñaca, Juan Talega y el Niño del Solano, de Cádiz, acompañados por el guitarrista Pepe Martínez, entre otros, cuyos nombres -después de medio siglo- me resulta imposible poder recordar.

Esta semana de estudios se celebró en el patio del Colegio Mayor Beato Diego José, de Cádiz, y contó con un público muy numeroso que asistió a todos los actos, en las frescas noches del verano gaditano. Pero pese al notable éxito de esta primera convocatoria, desgraciadamente no se pudieron celebrar otras ediciones en años posteriores. Aún Cádiz carecía de sus magníficas peñas flamencas, las cuales tomarían años más tarde el relevo de lo que inició la Cátedra de Flamencología, en la organización de otros eventos culturales y artísticos. Por cierto que, algo que nadie sabe, y lo puede confirmar perfectamente mi buen amigo y gran aficionado Jesús del Río, este que subscribe bautizó con su nombre, cuando se fundó, a la peña Enrique el Mellizo, en la que más de una vez fui honrado invitándoseme a dar sendas conferencias sobre distintos temas flamencos.

Mi relación con el flamenco de Cádiz hizo también que mantuviera una gran amistad, entre otros, con artistas como Aurelio, Pericón, el Beni, Amós, Niño de los Rizos, La Perla, y su marido Curro la Gamba.

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